31/12/09

"En La Habitación Del Anciano"

He entrado en los sueños de Lorenzo.
No sé bien como, he conseguido conocer donde vive el anciano, desde que llegó del pasado.

Mariana y yo, convencimos a Jeno, para pasar unas horas con Lorenzo.
El joven sabio, después de mucho pensar, decidió que podía ser algo bueno para el maestro.
Pero, no nos dejó a las dos. Sólo pude entrar yo en la habitación de la torre.

Era un día lluvioso y oscuro. El viento se escuchaba en cada rincón del recinto.
Era como si el anciano, hubiera hablado con las nubes para que aquello ocurriera, ya que normalmente el tiempo dentro de la torre, es despejado y caluroso.

Cuando llegué a la puerta de la habitación, estaba Jeno esperándome. Acababa de atravesar todo el patio sin protección, y tenía el pelo completamente mojado.
Me miró con paciencia y dijo:
- Bien Serena. Si dejo que pases, es por que pienso que el anciano necesita de toda la ayuda que podamos ofrecerle – Sus ojos brillaban cada vez con más intensidad – Sé que tú tienes un gran vinculo con Lorenzo… no hace falta que te diga, que tengas mucho cuidado… la capacidad de convencimiento que posee el maestro desde su regreso, es muy grande… ten cuidado.

Bajé la cabeza, agradeciéndole a Jeno su decisión, y abrí la puerta del cuarto.
Lo primero que vi al entrar, fue una gran luz al fondo de la habitación.
Lorenzo no se veía por ningún rincón.
Pensé que había conseguido salir de allí, pero poco a poco, la luz intensa se fue apagando, y de la penumbra, apareció el anciano, con los ojos muy abiertos.
- Serena…- Gritó – Por fin has venido. El pasado nos espera a los dos.

Con paso calmado, me acerqué a Lorenzo, y le estreché una mano.
- Maestro – le dije – No estoy aquí para acompañarte al pasado, sino para regresarte de él…
Lorenzo me observó de arriba abajo, con una risa algo burlona en su boca.
- Claro Serena… está bien. Puedes creer lo que quieras, pero esta noche, iremos juntos al pasado…

Y no se equivocaba. Mientras dormíamos, una mano grande y caliente, me tocó en el hombro, y me despertó (o eso pensé yo en ese momento). Cuando abrí los ojos, un grupo de ancianos volaban por encima de mi cabeza. Entre ellos, estaba Lorenzo.
- Lorenzo… - Balbuceé – No está bien. No puedes hacer eso.
- Si que puedo joven… y tú también. Despégate de esas sabanas y ven con nosotros.
Al instante de decir aquello, mi cuerpo comenzó a elevarse de la cama. Me asusté, ya que entonces no comprendía que estaba en un sueño muy real.
Seguí a los ancianos por la habitación, y nos paramos al lado de la chimenea.
- Estas personas están aquí, para llevarnos de vuelta al pasado, Serena.
- Sí – dijo uno de ellos – sólo has de ser capaz de atravesar la chimenea con nosotros. No es muy sencillo, pero puedes conseguirlo, si no tienes miedo.

Pero el miedo ya se había apoderado de mí, desde que abrí los ojos en aquella especie de sueño del pasado.
Al ver que el fuego estaba encendido, creí que terminaría quemándome, y sin desearlo, regresé volando a mi cama, y abrí los ojos.

Esta tarde regreso a la habitación del anciano.
Me queda mucho que aprender y que ver.
Hasta pronto. votar

24/12/09

“Sin Creer En La Verdad”


Lorenzo está algo enfermo.
Lleva toda la semana titubeando palabras, y los sabios de la torre, están muy preocupados por él.
Parece que su mente, aún está en el pasado.
Las vivencias que ha tenido allí, le han marcado tanto, que me atrevería a decir, que Lorenzo, ya no es Lorenzo. Parece una sombra de quien fue. Un hombre que ya no es…
Me gustaría que comprendierais como nos hemos sentido todos esta semana en la torre…
No sé si lo conseguiré, ya que Jeno, ha cerrado la puerta de la habitación del anciano, con la idea de que nadie (- Absolutamente nadie – Dejó bien claro el maestro), intente hablar ni llegar a ningún acuerdo con él.
Por lo visto, Lorenzo tiene un poder de convicción enorme, y en estos días, lo único que dice que desea, es regresar a su mundo, como él lo llama.
Sus amigos flotantes ya le advirtieron que nada sería igual cuando regresara.
Sé de ellos, porque antes de lo ocurrido, Lorenzo, siguió dándome sus escritos.
Me quedé con unos cuantos, y creo que sé lo que le ocurre a Lorenzo.
Siento que es capaz de discernir entre pasado, presente y futuro, de tal forma, que ve en que farsa estamos nosotros viviendo… vivimos como él dice, atrapados en el tiempo, sin ver más allá de nuestras vidas…
Uno de los escritos decía:
“He llegado a un lugar desaparecido en el tiempo…
Creo que estoy volando o flotando… no sé bien lo que me ocurre.
Oigo ruidos que no conozco a mí alrededor.
Los seres que habitan aquí, saben más que todas las personas que conozco juntas.
Es posible que esté soñando, o tal vez, haya estado soñando todos los años que llevo vivo… no lo sé. Lo que sí sé, es que pronto, el mundo tendrá que darse cuenta de la irrealidad…”.
He leído y releído muchos de sus días en el pasado, y he llegado a la conclusión, de que Lorenzo necesita regresar a su mundo de verdad. Creo que esa persona vino a este presente, cuando yo era una niña. Tal vez a ayudarme, no sé. Pero mis teorías, no son más que puras fantasías, si las cuento a Jeno o a Josué.
Mariana viene esta tarde a vernos. Creo que ella entenderá algo mejor.
La historia que ella ve, es la de los restos, y allí el pasado, presente y futuro, se entremezclan todos los días.
Intentaremos entrar juntas a ver a Lorenzo.
El anciano, parece realmente enfermo, pero creo que yo puedo ayudarlo.
Besos para todos.
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17/12/09

"De Vuelta"


Hemos regresado. Los tres.
Jeno llevaba razón.
Lorenzo, estaba tan inmerso en el pasado, que apenas se daba cuenta de la realidad.
Sus experiencias de estos días, nos han hecho comprender un poco mejor a las personas que vivieron aquí, hace ahora miles de años.
Uno de los sabios, que han acompañado a Lorenzo todas estas semanas, fue uno de los antepasados de Lorenzo.
- Ha sido una gran ayuda - Nos ha dicho el anciano - Ocurrió todo como en un libro. Parecía estar escrito desde hacía años.
- Claro... pensé yo al escuchar aquello. Josué, encontró algún documento antiguo, donde aparecía el nombre de Lorenzo. Las cosas vividas por el viejo maestro, ya estaban escritas...
Lorenzo, ha llevado un diario en el pasado. Os dejo, uno de los tantos escritos, que ha realizado desde allí:
"Día primero. En busca de los niños del pasado:
Cuando me desperté esta mañana en la habitación de la torre, ya tenía en mente mi viaje.
No le dije nada a Josué, ya que sé, que no me habría dejado marchar solo.
Después, de estar todo el día andando y sin comer, he llegado a un lugar extrañamente gris.
El paisaje que tengo ahora mismo delante, es árido y solitario. En la lejanía, se distinguen grandes montañas desérticas. Sé, que los niños han pasado por aquí, porque he encontrado uno de los artilugios que les regalé. También hay trozos de tela, muy parecida a la de los ropajes de los chicos. Parece, que algo malo les haya pasado, ya que tengo la sensación de que salieron corriendo de este lugar.
Me gustaría haber venido con alguien más. Esta situación es peligrosa para una persona sola. Pero, ya he de continuar mi camino. Es posible que no haya tiempo que perder si es cierto que los muchachos están en peligro.
Necesito dormir... Seguiré luego.
Día... (¿Segundo?). La expedición continua.
No sé cuantos días han pasado desde que escribí lo anterior. Pienso que el tiempo y el espacio, se han debido de unir en uno, ya que no siento nada. La sensación de quietud y sin embargo desasosiego que tengo, nunca las había tenido.
El paisaje que me rodea es muy diferente al que veía cuando me quedé dormido.
Lo que hay, ya no es gris ni desértico, sino que hay un gran bosque verde cercándome. No veo a nadie, pero tengo la impresión de que me observan.
Puede ser... ".
Después de este segundo día, Lorenzo apenas escribió con coherencia. El cuaderno, donde ha estado escribiendo, casi se ha hecho trizas. Él mismo, parece hecho añicos.
Josué dice, que aún no ha conseguido dejar el pasado atrás. Que sigue en su cabeza...
Yo espero que no sea cierto. Necesito que Lorenzo nos cuente tantas cosas...
Voy a clase.
Hasta luego.
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10/12/09

“Aprender en los sueños”

Siempre había pensado, que cuando se va creciendo, después, ya no hay retorno posible al pasado, ya que es eso, lo que mis padres me enseñaron. Esto, es lo que sus padres les enseñaron a ellos, y así por generaciones.
Nadie, nos explicó, que la línea que une el pasado, presente y futuro, es tan delgada, que apenas si se llega a ver.

Los sueños reales, me han transportado a otra era. A otro mundo, que ni tan siquiera mis más viejos antepasados, conocieron.

Las noches al lado de Jeno, han sido especiales.
Hemos llegado a soñar las mismas cosas, y a hablarnos en los sueños, como si estuviéramos despiertos.
La conexión es muy fuerte. Es mucho más fuerte, que la que tengo con Josué. Él, tampoco ha dejado de buscar a Lorenzo desde que regresó a la torre.
Claro, que lo ha hecho de modo muy distinto al de Jeno y yo.
Josué, se ha encargado de recopilar datos históricos y archivos, para ver si en ellos, figura Lorenzo.
Como muy bien sabía Jeno, Josué, ha encontrado a Lorenzo, justo en la misma era, con la que yo estoy soñando.
Es una época llena de ruido y de gente.
Me despierto de los sueños, casi siempre, por los extraños sonidos que escucho en ellos. Son como silbidos fuertes y murmullos de personas recitando al unísono, algo parecido a versos.
La sensación, no suele ser agradable, ya que en mi mundo, los gritos, algarabías y ruidos, no son muy bienvenidos.

En uno de mis sueños, he visto a Lorenzo.
Estaba con otros ancianos, y flotaban por encima de mi cabeza.
Sus miradas sabias, y sus palabras, se han quedado en mí, una vez más.
- Siempre hay una salida positiva a los conflictos – repetía uno de los eruditos que acompañaban a Lorenzo.
- No lo creo – Le replicaba otro – Las circunstancias no siempre son las más adecuadas para ello.
- Por supuesto – Continuaba Lorenzo – las mejores oportunidades de cambio se dan si estamos preparados para ello.

Apenas si entendía las palabras de aquellos seres flotantes.
Lorenzo, en un momento de la conversación, miró hacía donde yo estaba, y me invitó a participar.
Le dije que no quería hacerlo. Que no me sentía con fuerzas.
Le dije, que llevaba tiempo buscándolo, y que ahora que lo había encontrado, mi mayor deseo, era volver al presente, para seguir con mis estudios.
- Muchacha – Me cantó Lorenzo – Como es posible que estés deseando algo que aún no ha ocurrido y que no sabes si pasará. Estás aquí ahora. Aprendiendo. Tus sueños siempre te han enseñado, ¿no es cierto?

Recuerdo, que le miré con intriga y sin ganas, ya que el cansancio era mayor ahora.
El sopor que sentía, hizo que me desvaneciera en la nada.
Fue cuando desperté.

Mañana, Jeno vendrá conmigo a uno de esos sueños reales.
Me ha dicho, que teme que Lorenzo, esté perdiendo la noción del por qué está allí.
Veremos que ocurre…
Besos para todos. votar

3/12/09

“Descubriendo El Pasado”


Jeno me ha recordado el por qué de nuestra búsqueda.
Lorenzo, está muy cerca de nosotros. O nosotros de él…
Desde anoche, Jeno y yo, descansamos en la habitación de Lorenzo, intentando con nuestros sueños, atraer al anciano hacía el ahora.
Jeno ha soñado con él, durante todos estos días.
Yo, por el contrario, sólo he podido llegar a ver un reflejo del maestro en un espejo de mis sueños.
Cuando cierro los ojos, lo veo.
Veo al hombre que venía a visitarme cuando era una niña. Veo su pelo canoso, igual que ahora...
También estoy viendo más cosas…
Jeno es un sabio de la torre, que ha estado oculto para mí, desde que llegué.
No fue, hasta que enfermé la última vez, que no lo reconocí.
Ahora, veo con claridad, el día que lo encontré por primera vez…
No fue en la torre, sino en la posada de mis padres.
Es curioso, como la mente oculta informaciones valiosas para nosotros…
Aún es más curioso, ya que Jeno me llamó la atención, desde que entró por la puerta de la posada.
Sin embargo, el recuerdo que tengo de esa persona, no es la imagen que ahora veo de él.
Su rostro no era tan joven, y sus cabellos eran muy diferentes…
Jeno me ha estado explicando la capacidad de la mente, para atraer a las personas y circunstancias que nos hacen bien en nuestra vida.
Me ha dicho, que yo, en la época en que lo conocí, no estaba preparada para ello.
En esos momentos, nunca habría imaginado, que lo que estoy viviendo ahora, fuera posible.
Jeno se presentó en mi ciudadela, diciendo que venía de una tierra muy lejana. Traía las ropas desgastadas y muchas necesidades básicas que cubrir.
Cuando me acerqué a él la primera vez, recuerdo que me dijo:
- Serena… tu nombre es tu señal…
Lo miré a sus profundos ojos, y creí ver en ellos, una especie de sensación familiar. Me pareció reconocerme en su mirada.
Fue una sensación tan extraña y fugaz, que apenas se quedó en mi mente por unos instantes.
Cuando levanté la vista, ya estaba en otros pensamientos y en otras tareas del día a día.
Jeno es optimista con Lorenzo. Dice que si él no es capaz por sí mismo, de acercarse a nosotros, que seremos nosotros dos, los que llegaremos a él.
El pasado está muy presente en mí estos largos y tranquilos días, al lado de Jeno.
Su sonrisa me anima a continuar…
Sé que muy pronto, Lorenzo estará con todos nosotros.
Hasta pronto.
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