29/9/10

“El Diario de una Soñadora”

Valentín ha venido a verme hoy muy temprano. Todavía no había abierto los ojos, cuando el cocinero, con mucha prisa, ha llamado a mi puerta:

- ¡Serena! Tienes que ver esto.



Dice, que en su futuro han encontrado una gran cantidad de escritos.

- Parece – Ha dicho – Que no son de mi época. En el futuro en el que estoy, tenemos muchas ideas nuevas, muchos descubrimientos, y muchos libros, contando el pasado, pero nada como una parte de los escritos encontrados…

Intentando prestar atención a mi amigo, pregunté:

- ¿Y por qué me buscas tan pronto? Dime, ¿qué es lo que no puede esperar?

El cocinero mantuvo el silencio un par de minutos, que se hicieron eternos:

- Mira… He traído esa parte de los escritos, de la que te hablo…



Miré sus manos, y en ellas, sostenía una pequeña hoja de papel, con unas letras en grande que ponía: El Diario de una Soñadora.

- Serena… - Continuó – Creo que es un escrito del futuro. Un escrito que…

- ¡Dime! – Exclamé impaciente.

- Está firmado por alguien llamado Serena…

- Una casualidad – Dije sin darle muchas vueltas – Alguien de un futuro lejano, se llama como yo ¿Cuál es el misterio?

Valentín me señaló el final del escrito:

- Éste…

Miré sin esperar nada impactante, cuando leí la frase:


UN MUNDO EN PAZ, ES UN MUNDO LLENO DE VIDA.



Me quedé quieta y callada un buen rato, hasta que Valentín rompió el silencio:

- Eres tú Serena. Esa persona que ha escrito esto, eres tú. No puede ser una coincidencia.

- Vale – Respondí – Porque yo diga esa frase a menudo, no significa que…

- Sí – Interrumpió el cocinero – Sí que significa eso. En algún momento de tu vida, irás a ese futuro lejano Serena. Y escribirás esto.

Valentín me acercó el escrito y me dejó leerlo:



“Por fin podía ver ese mundo deseado por la mayoría. Estábamos vivos, realmente vivos.

Vivíamos en un mundo en paz. Todo estaba en equilibrio. Las energías se compensaban.

El apego, el odio, el rencor, el sufrimiento, habían desaparecido de todas las mentes. Sabíamos que eran, pues convivimos con ellos por mucho tiempo, y nuestra huella pasada aún seguía presente, pero ya no ganaban ellos.

Ya nadie ganaba. No había nadie, ni ganadores, ni perdedores.

Por fin comprendimos. Estudiábamos el pasado como una asignatura ya superada. Pero lo mirábamos a menudo. Sin miedo a que se volviera a repetir. Ya nada podría impedir nuestra evolución.

Era el momento y los acontecimientos adecuados. Vivíamos sin miedo”.



- ¿Un mundo sin nadie? ¿Qué significa Valentín? – Pregunté sin querer meditar en la respuesta yo sola.

- No estamos seguros. En mi época, están analizando si verdaderamente significa un final o realmente, un principio… Lo que está claro, Serena, es que has de venirte conmigo a mi futuro. Jeno ya está de nuevo allí. Te estamos esperando.



He quedado con Valentín para esta noche.

Me voy a su futuro, a seguir indagando.

Hasta pronto. votar

22/9/10

“Igual Que Un Puzzle”

Mariana ha tenido que irse. Después de conocer, que los huesos eran de ella misma, entró en una especie de locura.
Todas las mañanas, venía a verme, convencida de que no me había contado toda la historia de los huesos:

- Y no comprendo como han llegado hasta ahí… - Me decía todos los días.



Yo, por más que le he contado lo que Jeno y Valentín me dijeron, no llega a escucharlo por completo.

- Que si amiga – Me decía – Las historias esas de fantasía están muy bien, pero te estoy diciendo, que creo que tenía una hermana gemela… ¿No me oyes? – Exasperada y confundida, mi amiga, se movía de un lado a otro de la habitación sin parar – Espero que prestes mayor atención en clase Serena… Espero…

La madre de Mariana murió hace años, y su padre las abandonó cuando ella era una niña. Con su mente centrada en sus conjeturas de una hermana gemela, Mariana decidió hace tres días, ir en busca de su padre.

Todos en la torre, intentaron que recapacitara, mientras que el cocinero y yo, la buscábamos para recontarle lo que no quería escuchar:

- Los huesos son tuyos – Le decía Valentín con expresividad – No tienes más que ver lo que has hallado…

- Mis huesos… – Murmuraba la chica con algo de desprecio – Yo solo sé que lo que cuentas, son relatos de fantasía y que nada de eso es verdad. Lo real es lo que veo, y lo que veo es que esos huesos podrían ser de mi hermana gemela…

- No te preocupes Valentín – Interrumpí – Ella lo descubrirá… cuando vea a su padre y le confirme que nunca tuvo una hermana igual que ella…

- No es eso lo que me preocupa – Dijo el cocinero – Lo que realmente me preocupa, es que Mariana no regresé de su largo viaje… o peor, que no regrese de su mente analítica y cerrada…

Bastante enfadado por la situación que se escapaba de sus manos, Valentín, dejó de hablar y no volvió a buscar a Mariana hasta el día de su marcha:

- Mariana – Le dijo entonces – Ten cuidado con tus pensamientos. Es posible, que seas tú misma la que te pongas trabas a tus descubrimientos… mira más allá de lo que tienes delante y… no tengas miedo en cambiar de opinión. Nosotros estaremos aquí… esperándote…


Por otro lado, la historia del cocinero y Jeno, sí han sido aceptadas a nivel general, por toda la torre. Muchos maestros, han dicho, que algo habían indagado al respecto, y algunos estudiantes han enseñado sus proyectos de investigación acerca del tema.

- Yo estuve con esa idea en mi mente, durante años – Dijo Rosa, una de las maestras de física cuántica – Pero no sabía que hacer para comprobarlo…

- Yo hice un trabajo de clase – Comentó uno sus alumnos – en el que explicaba un experimento con una hoja de un árbol…


La marcha de Jeno y de Mariana, me ha dejado algo sola.

Aunque, por lo menos, sé que la torre está ya despierta y con ganas de trabajar y de investigar.

Eso me tranquiliza y me hace sonreír.

Yo misma continúo escribiendo mi libro del sueño real.

Imagino la torre igual que un puzzle de mil piezas, y que, cada una de esas piezas, forma parte de un pasado, de un presente y de un futuro parecido, pero distinto a éste…

Hasta luego. votar

15/9/10

“El Lento Despertar”

Todo está pasando según la historia de Jeno.
El maestro, no sólo me contó su aventura fuera de la torre, sino que además se adelantó a los acontecimientos en ella.

Cuando Jeno despertó de un profundo sueño, lo hizo con mucha hambre.

Juntos, fuimos hasta el comedor, donde el cocinero nos recibió con alegría:

- Hola amigos – Gritó – Veo que ya estás aquí Jeno. Y tú Serena… ¿desde cuándo no nos vemos?

- Hola – Le respondió el maestro – Como sabes ha sido un largo camino de regreso Valentín, pero sí, al final ya estoy aquí.

Mirando a ambos, con el ceño fruncido y con un gran interrogante en mi cabeza, yo también respondí al cocinero:

- Hola Valentín… - Dije – Pues… desde hace días… desde hace varios días. Cada vez que te he buscado, no he conseguido encontrarte… ¿Dónde estabas?

El cocinero si prestar atención a mis palabras, continuó hablando con Jeno:

- Cuándo te dejé en el claro del bosque, pensé que no serías capaz de regresar a la torre de tu presente.

- Es cierto amigo – Dijo Jeno – Yo también me perdí en mis dudas un buen rato. Hasta que apareció la señal.

Sin poder resistirlo más, interrumpí:

- ¿De qué estáis hablando? Por favor, contádmelo.

- Tienes razón Serena – Dijo amablemente el maestro – Sentémonos y comamos algo primero – Jeno sonriente, miró a Valentín – Yo quiero el desayuno completo de siempre.

- ¡Eso está hecho! – Exclamó el cocinero aparentemente contento - ¿Qué quieres tú Serena?

- No tengo mucha hambre, la verdad – Respondí – Pero un plato de fruta, estaría bien. Gracias amigo.

Valentín se alejo tatareando una canción, que no conocía.

- Será del futuro – Murmuré en voz baja.

Mientras tanto, Jeno se había acomodado en su silla, que se había transformado en una de las sillas más confortables que había podido ver en el comedor.

- Pues sí Serena – Dijo el maestro echando su cuerpo hacia el mío – Valentín y yo, estuvimos en el futuro del cocinero…

- ¿En el futuro?

- Sí. El cocinero me ayudó, ya que yo solo no podía hacer lo que tenía que hacer – Dijo Jeno, que ya disfrutaba de su gran desayuno.

- Cuando regresaste de tu futuro – Continuó Valentín, sentándose a nuestro lado – tuve que irme al mío, ya que un gran problema acuciaba a la torre. Para ello fui en busca del maestro, que agotado (no sé bien porqué), me pidió ayuda.

Sin apenas comprender, decidí seguir escuchando el relato:

- La ayuda que le pedí… – Dijo el maestro Jeno - Fue ir con él a su futuro. Al saber que habías regresado, me temí lo peor.

- ¿Por qué? – Interrumpí.

- Como sabes, tanto Valentín como yo, somos de la opinión de que aunar presente, pasado y futuro, nos ayudará a todos a evolucionar.

- Sí… - Dije – Eso pensaba, hasta que me has dicho…

- Sí, lo sé, Serena – Dijo el maestro – Te he dicho que no quiero saber nada del futuro… ya que esa persona no soy yo…

- En mi futuro (que está más avanzado que el tuyo) – Intervino Valentín – Acabamos de descubrir algo que lo cambia todo. Y eso incluye la noción que tenemos del pasado, presente y futuro.

- ¿Qué es? – Me atreví a preguntar.

- No existe un solo pasado, ni un solo futuro Serena – Dijo el maestro en voz baja- Hay miles de ellos. Tantos como personas hay en el universo y como posibilidades de elección en sus vidas…

- Eso significa… – Hice una pausa – ¿Que lo que he vivido en el futuro no tiene por qué ocurrir?

- ¡Exacto Serena! – Exclamó Jeno – Es por eso, por lo que acompañé a Valentín a su futuro. En mis escritos e investigaciones, había empezado a descubrir lo que en el futuro del cocinero, ya han confirmado, y yo… necesitaba conocer más.

- Además los huesos que han encontrado… - Interrumpió el cocinero, cambiando de tema – No son de vuestro pasado ya que… los huesos son de…- Hubo un largo silencio - De la propia Mariana…

Abrí mucho los ojos y de modo instintivo me levanté con la intención de ir en busca de mi amiga. Valentín me paró.

- No Serena. No vayas. Mariana está a punto de descubrirlo. Todavía no lo sabe. Pero cuando lo sepa… tendrá una gran disonancia… que te contará y te pedirá tu opinión… y tú Serena…

- Tú – Continuó el maestro – Debes contarle lo que te hemos descrito hoy. Tienes que ayudarla a comprender.


En ese momento, en la puerta del comedor, apareció Mariana con la cara desfigurada.

Me levanté despacio y les dije en voz baja a Jeno y a Valentín:

- Tenéis que seguir contándome lo ocurrido, ¿de acuerdo?

El maestro y el cocinero asintieron.

Yo fui en busca de mi amiga, que casi llorando, me agarró fuertemente del brazo.

- Ya sé de quién son los huesos, Serena - Dijo.

- Lo sé amiga – Le respondí, tocando su hombro con mi mano – No te preocupes.


Poco a poco, más personas en la torre, van conociendo la historia de Jeno y Valentín.

Yo no me cansó de repetirla a quién me quiera escuchar. Y todos los que lo hacen, parece que van despertando.

Eso está bien.

Hasta pronto. votar

8/9/10

“Y Jeno Regresó”

En más de una ocasión, durante la semana, he tenido que preguntarme en voz alta, si estaba soñando.

Los acontecimientos que se produjeron después de la reunión, así me lo han hecho creer.



La noche de la reunión, el maestro Jeno llegó a la torre.

No fue solo curiosa su llegada, sino que también me sorprendió el recibimiento que le hicieron los habitantes de la torre.

Todos continuaban muy felices y pocos se dieron cuenta del alegre retorno:

- ¿Qué te ha pasado? – Le preguntó Josué – Nos tuviste algo intranquilos durante unos días. ¿Estás bien? – Dijo el maestro despreocupadamente.

Jeno no abrió la boca. Miraba a todos con los ojos perdidos.

- ¡Bien está lo que bien acaba! – Gritó la maestra más anciana de la torre – Vayamos a descansar. Ha sido un día muy largo.

- Eso – Respondieron varios estudiantes al unísono – Ya podemos dormir tranquilos. La torre ya no se desmorona…

Yo miraba la escena desde una distancia prudente. No entendía la frialdad con la que actuaban con Jeno, y casi todos parecían seguir hipnotizados.

- Veré a Jeno más tarde – Pensé – Cuando se hayan ido los demás.



A los pocos minutos, ya estábamos los dos solos. Jeno, aún no había dicho nada. Ni tan siquiera a Josué, que ya se alejaba de su lado, silbando una melodía alegre.

- ¿Qué ha pasado aquí Serena? – Me preguntó el maestro - ¿Cuántos días he estado fuera?

- Muchos maestro. Desde que me ayudaste en el futuro a regresar…

- No sigas Serena. No era yo. No debo de saber lo que pasará – Dijo el maestro con preocupación.

- ¿Por qué Jeno? ¿Desde cuándo te inquietan esas cosas? – Pregunté incrédula ante lo que escuchaba.

- Desde que… Mejor será que comience desde el principio. Vayamos a tu habitación.



Mientras caminábamos hacía mi cuarto, Jeno me volvió a preguntar lo mismo:

- ¿Qué ha pasado aquí Serena? Ya no hay nadie en los pasillos y los estudiantes y maestros, no parecen ellos mismos.

Miré a Jeno con los ojos muy abiertos, mientras me mordía el labio inferior, evitando responder a esa pregunta:

- Pues… - Dije.

- Venga Serena, dímelo. No te creas, reconozco esos síntomas. Y creo que sé que lo ha provocado.

Aliviada ante la respuesta y despistada ante esas palabras, me encontré de repente con la puerta de mi habitación:

- Ya estamos aquí – Balbuceé intentando dar signos de normalidad – Pasa maestro. Creo que me ibas a contar una historia, ¿no?

Jeno andando tranquilo, llegó hasta mi cama y se sentó:

- Si Serena. Una historia que te concierne. No vas a creer lo que ha pasado.

En esos momentos pensé que sí, ya que lo ocurrido en la torre los días pasados, había sido bastante raro.

- Aún están como hipnotizados – Dije en voz baja.

Miré a Jeno, que yacía en mi cama totalmente dormido.

- Está tan cansado – Pensé - Ha tenido que vivir muchas aventuras.



Jeno me detalló su historia, y se marchó de la torre hace un día.

Mariana, ha conseguido descifrar de quién son los huesos del acantilado. Y todo coincide… la historia de Jeno, los huesos…

Os seguiré contando.

Besos para todos. votar

1/9/10

“La Reunión”

Seguí a Jota con muchas preguntas en mi cabeza.
Si estaba en el futuro, ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Y como era posible que estuviera Jota?

Llegamos al comedor. Allí estaba Valentín con su ropa de cocinero:

- Serena – Dijo – Menos mal que Jota ha conseguido traerte. Venid – Hizo un gesto con su mano – Sentaros conmigo.

Con mi cuerpo totalmente frío e inmóvil, me acerqué a una de las mesas del comedor a trompicones.

- ¿Cómo es que Jota ha conseguido traerme? Yo estaba soñando y…

- Si Serena, ya lo sé – Dijo la voz grave del cocinero - ¿Conseguiste leer el libro?

Atónita ante la pregunta, respondí:

- Solo el principio – afirmé – Pero… ¿cómo sabes lo del libro?

- Es la clave para la reunión de hoy Serena – Respondió Valentín - Es importante que las gentes de tu presente, sepan que la torre aún sigue en pie años después.

- ¡Claro! – Exclamé – Es eso.

- No es solo eso amiga – Dijo Jota – ¿Recuerdas la portada del libro?

- Sí – Respondí entusiasmada – Había un dibujo de la torre y …

Jota me interrumpió:

- ¿De quién era el libro? ¿Te acuerdas?

- Pues… No – Dije sin pensarlo mucho.

- Haz memoria Serena – Apuntó el cocinero – Recuerda…

Intenté ver la portada del libro en mi mente. Unas pequeñas letras en negro, bailaban en mi cabeza.

e n S a r e …

- ¡Serena! – Grité con asombro.

- Bien – Continuó Valentín – Es hora de que traigas el libro, Jota.

Jota miró al cocinero y asintió:

- Lo tengo aquí – Dijo.

Jota sacó, de la bolsa que llevaba colgada, un libro.

- Toma Serena. Página 33…

Cogí el libro con mis manos, sin poder creer lo que veía. Era el manuscrito de mi sueño real. Allí estaba la portada con el dibujo de la torre, y justo debajo… mi propio nombre en letras negras.

Sin esperar, abrí el libro por la página que me había dicho Jota.

- Página 33 – Dije en voz baja – Capítulo 6: “El problema está resuelto”.

Con un pequeño brinco, solté el libro en la mesa.

- ¡Pero…! – Exclamé – Si está en blanco.

- Genial – Dijo Jota – Regresemos entonces.

Un fuerte ruido me asustó y perdí el conocimiento.



- Hola Serena – Dijo Jota a los pies de mi cama – Ya está todo preparado. Todos en la torre, están listos para la reunión.

Abrí los ojos muy despacio. Jota con el ceño fruncido, me siguió hablando:

- Es la hora Serena. Estamos impacientes. ¿Has encontrado la solución?

Me levanté rápidamente y moví la cabeza en gesto afirmativo.

- Parece que sí amiga – Le dije – El problema está resuelto.

Jota muy contenta, me acompañó hasta el patio de la torre. Todos los habitantes estaban allí y parecían inquietos.

- Creo que aceptarán cualquier cosa que les diga – Pensé – Siguen como hipnotizados.

Así fue. La reunión fue breve.

Lo único que tuve que hacer, fue explicar mi sueño dentro de mi sueño.

- ¡La torre sigue en pie en el futuro! No hay nada que temer. Es el miedo el que nos para, el que nos pone las barreras.

Un suspiro unitario, se escuchó en el patio.

- Lo ha conseguido – Dijo un estudiante.

- Sabía que lo haría – Dijo una maestra.

- Nunca perdí la confianza…

Observé las caras de estudiantes y maestros. Todos sonreían aliviados.

Desde ese día, la torre ha vuelto a la normalidad.

No sé bien cómo ni por qué, pero todo está en calma.

Me he puesto a escribir un libro de todo lo ocurrido. Porque… quién sabe. Tal vez el sueño, no lo fue tal.

Hasta luego. votar