30/3/11

“Los Traidores”

La primera noche que intentamos salir del futuro del cocinero, no lo conseguimos.

Pablo, no dejaba de ir de un lado para otro, con mucha impaciencia.

- Y cuando lleguemos, tenemos que buscar a Josué… tenemos mucho de que hablar – Decía de modo insistente el pequeño.

Jeno me llamó con un gesto para que me acercara a él:

- Serena… No podemos dejar que Pablo y Josué se encuentren ¿No crees que es mala idea llevar al niño con nosotros?

La cara del maestro parecía más preocupada que de costumbre:

- No… no sé porque tiene que ser un problema – Respondí – Además, Pablo es un niño muy sabio, y puede ayudarnos en nuestro presente.

Jeno movió la cabeza en signo de negación:

- Lo que tú quieras Serena – Respondió – Pero haz de saber, que creo que estás cometiendo un grave error.

El cocinero aquella noche estaba indispuesto. Algo le había sentado mal. Pero allí estaba, con su gran cuerpo sudoroso, sentado en una esquina.

- Valentín debería de tomarse algo… no es bueno que esté tan decaído – Dije dirigiéndome a Jeno.

- Ya lo sé… Pero no quiere saber nada de remedios externos… Dice que él solo puede curar sus síntomas.

- ¿Cómo? – Pregunté con curiosidad.

- Pues… - El maestro comenzó a hablar, pero un murmullo cada vez más fuerte, le hizo callar – Escucha… - Me dijo – Viene gente.

Corriendo nos agazapamos en una esquina de la sala principal. Allí pudimos observar, como los chicos del patio entraban, gritando y riendo a la vez:

- No es por nada – Dije – Pero, ¿por qué nos escondemos? – Pregunté - ¿Ellos no nos iban a ayudar?

- Cambio de planes – Dijo el joven maestro – Ya no son de confianza.

Atendí a lo que decían:

- Se han creído todo lo que les hemos dicho… No se puede ser más inútil… - Dijo el chico con gafas.

- Es verdad… No han podido salir de este presente y sin embargo nos han seguido creyendo…

Ante aquella conversación, Jeno salió de su escondite:

- Lo sabíamos – Dijo con voz grave – Lo comenzamos a sospechar hace días.

Los chicos del patio, se quedaron inmóviles.

- Además… Hemos estado investigando… Nos pusisteis en contra de los maestros de la torre y de todos los demás… No creéis en nada… no sé porque no me di cuenta antes… - El maestro, parecía realmente enfadado.

- Claro – Dijo uno de los chicos con una gran risotada – No os lo decía – Miró a sus compañeros – Unos inútiles…

La conversación se alargó durante de horas. Poco a poco Valentín se fue curando a sí mismo.

Me acerqué a él, cuando su color era rosado y no pálido como hasta entonces:

- ¿Cómo lo has hecho? – Me interesé.

- No es el momento Serena – Me recriminó – Tenemos que encontrar el modo de salir de aquí… Si el pasado cambia… nosotros… Bueno, yo, no existiré…

Con los ojos cansados y preocupada por lo ocurrido, dejé al cocinero tranquilo.

Quedamos en la misma sala esta misma noche, pero a otra hora.

- Y no te olvides Serena – Me convenció Jeno – Haz todo lo posible para que Pablo no venga. No es una buena idea.

- Vale… - Respondí con la cabeza agachada – Lo intentaré.

Pablo está ahora conmigo… en unas horas iremos a la sala principal, y yo tengo que retener al pequeño de algún modo. Lo cierto, es que no quiero hacerlo. No sé que hacer para que venga conmigo a mí presente…

Creo que a él se le ocurrirá algo. Voy a decírselo.

Hasta pronto. votar

2 comentarios:

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  2. Hola! Gracias por escribirme :) Tenía el banner enlazando el directorio de Blognovelas, al final del blog. Lo he dejado ahí y he añadido otro a la izquierda :) Por si hay algún problema! Un saludo!

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