23/3/11

“Nos Vamos”

-          - Buenas tardes, Serena – La voz cálida y rotunda del cocinero, me sacó de mi pensamientos.
-          - Hola – Dije sorprendida - ¿Dónde has estado? Te he estado buscando amigo.
-          - Lo sé. Me lo ha dicho Jeno.

Valentín parecía otra persona. Estaba allí, de pie, con aire cansado y el ceño fruncido.
-         -  Tenemos que ir a ver al Maestro Lorenzo. Es hora de irnos de mi presente.

Miré a mi amigo, con una leve sonrisa:
-          - ¿Irnos? ¡Qué bien! – Exclamé - ¿Y por qué tienes cara de preocupación?

Valentín se sentó a mi lado, en  uno de los bancos de la gran biblioteca:
-         -  Serena… Tus padres… tu aldea… la torre del pasado… algo terrible ha ocurrido…

Suspiré.
-          - Ya lo sé, amigo.

El cocinero preguntó con todo su cuerpo:
-         -  ¿Cómo es posible? ¿Cuándo? ¿Quién te lo ha dicho?
-          - Fueron mis padres… pero… fue en la pequeña torre… imagino que no quieres saber nada de ello…

Valentín no dijo nada, pero movió su cabeza, en gesto afirmativo.
-         -  ¿Sí quieres que te lo cuente? – Pregunté sorprendida y comencé mi relato – Mi sueño fue más real que de costumbre…
-          - Serena – Valentín me interrumpió – No sigas. Creo que has tenido un contacto con otra dimensión. Tienes que decírselo a los maestros.

Aturdida y fastidiada, respondí:
-         -  Pero si llevo días, intentando contárselo… pero nadie me escucha…
-          - No pasa nada – Me tranquilizó el cocinero – Seguramente ellos no podían imaginar que tienes esa capacidad…

Me levanté con un salto.
-          - Pues venga… vamos a ver a los maestros. Me tienen que explicar muchas cosas…

Valentín, se incorporó lentamente y se dispuso a acompañarme, pero un hilo de voz, se escuchó en la biblioteca:
-         -  Valentín… no te vayas. Te necesito…

El pequeño Pablo, escribía al otro lado de la sala.
-         -  ¡Pablo! – Gritó sin esperarlo, el cocinero - ¡Te he dicho que no puedo ayudarte! Que tienes que hacer tus tareas solo…
-          - No es eso… - Susurró el chico – Ha llegado el momento de que os marchéis, pero yo tengo que ir con vosotros… no puedo quedarme aquí.

Miré al pequeño Pablo, que con su cara desencajada, parecía más mayor de lo que era:
-          - Pablo… - Dije - ¿Puedes acompañarnos? ¿De verdad, quieres venir a mi época?

El niño asintió.
Le ofrecí mi mano y él la cogió con fuerza.
-         - Venga Valentín – Dije – Vayamos a prepararnos. Pablo se viene conmigo.

El cocinero nada conforme, fue el primero en salir de la biblioteca.

En pocas horas regresaremos a mi presente…

Tengo ganas de verlos a todos.

Hasta pronto.
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