11/5/11

“Los Elegidos”


Antes de comenzar la reunión, le pregunté a Lorenzo acerca de lo que pensaba de Mariana.

Me respondió con dos palabras:

- No desconfíes – Me advirtió.

Su mirada denotaba sabiduría.

- Pero Maestro – Le dije – La encuentro distinta…

- Tú también has cambiado – Apuntilló.

Medité en aquellas palabras durante toda la reunión. Casi no me di cuenta del contenido de la misma, hasta que, pasada una hora, Lorenzo me nombró, junto a cuatro personas más, lo que me sacó de mi ensimismamiento.

- ¡Serena, Josué, Estrella, Jeno y Jota! – Gritó – Vosotros sois los elegidos… Serena por su afán de superación, Josué como maestro avanzado será vuestro guía, Estrella por ser una buscadora sin descanso, Jeno porque me lo ha pedido y Jota por sus habilidades…

- ¿Los elegidos? – Pregunté despistada.

- Sí, ¿Alguna objeción? – Dijo el Lorenzo con voz seria.

- No Maestro – Dije – Pero… ¿Los elegidos para qué?

Todos en la sala, se quedaron mirándome sorprendidos.

- Tú no has estado escuchando nada, ¿verdad? – Me preguntó Jeno animado.

Sonreí, mientras bajaba la cabeza.

- Bien – Intervino mi primo – Nos vamos a la aldea – Me anunció Josué preocupado.

- Necesitamos respuestas – Prosiguió el anciano – Los rumores de destrucción y pérdida en el Norte, son muy fuertes…

Presté más atención:

- El presente, pasado y futuro, ya no son lo que pensábamos… El futuro ha cambiado el pasado… Y el presente se ha quedado atrapado en un lugar sin tiempo ni espacio.

Miré a mis compañeros de viaje, para que me explicaran mejor las palabras del sabio Maestro.

Josué asintió:

- Sí Serena – Dijo – La oscuridad ha invadido parte del presente… El Norte ha sido uno de los lugares más afectados.

- ¿Han desaparecido, sin más? – Pregunté, deseando escuchar una respuesta lógica para mí.

- Sí – Dijo el Maestro – Nunca existieron… pero no tenemos datos de nada más… Por eso, emprenderéis la búsqueda mañana mismo.

- ¿Mañana? – Susurré.

Jeno, que estaba cerca de mí, me escuchó:

- No pasa nada Serena. Está todo preparado.

Observé a mi amigo. Parecía contento y lleno de energía. Aquella persona que hacía pocos días, andaba cabizbaja por los pasillos de la torre, tenía grandes inquietudes ahora por viajar a mi ciudadela.

- ¿Qué te ha pasado? – Le pregunté – Creía que no querías moverte de la torre…

- Hace unas noches tuve un sueño, Serena… Luego te lo cuento.

Con aquella frase, nos despedimos del Maestro, y fuimos a prepararnos.

Llevamos tan solo un día de camino y todos estamos bastante fuertes.

Os seguiré contando.

Hasta pronto. votar

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