23/11/11

“Fuertes y Robustos”


Nada más aparecer en el futuro del cocinero, un chico joven y robusto, se nos acercó:

- Hola – Nos dijo – Me llamo Manny. Si queréis sobrevivir, tenéis que venir conmigo.

Valentín, Jeno y yo, nos miramos desconcertados.

- ¿Quién eres? – Preguntó Jeno.

Manny no dijo nada. Tan solo me cogió de la mano, y comenzó su marcha.

Mis amigos nos siguieron.

Llegamos hasta la puerta de una sala blanca:

- Hasta aquí puedo acompañaros… Hace años, que no puedo permanecer en una habitación blanca. De hecho, casi nadie en la torre puede. Aquí estaréis a salvo.

El muchacho se alejó nervioso, dando palmadas en el aire.

- ¿Qué ha sido eso? – Pregunté - ¿Quién era ese tal Manny?

- Parece que nos conoce… - Apuntó el cocinero – Es como si supiera que íbamos a llegar justo en este preciso instante.

Mientras hablaba, Jeno abrió la puerta de la sala blanca:

- Ya sabéis como tenemos que estar en esta sala – Recordó – Sin miedos, sin expectativas, con la mente calmada… Juntos podemos. ¡Vamos! – Animó.

- Un momento – Dije – He escuchado unos pasos… Alguien nos observa.

- Seguramente será Manny… No te preocupes Serena. Vamos a hacerle caso… - Tranquilizó Valentín.

- No estoy preocupada – Respondí – Tengo una intuición… Creo que…

Sin poder acabar la frase, un grupo de estudiantes grandes y fuertes, se vislumbraron al final del pasillo:

- No es momento de hablar – Susurró el cocinero- Entremos en la sala.

Mi amigo nos empujó y cerró la puerta tras él.

- Tengo que contaros algo importante – Dijo con intriga – Creo que no estamos en mi verdadera época…

Jeno reaccionó:

- ¿Por qué dices eso?

El cocinero se quedó pensativo:

- No sé si es adecuado que os lo cuente… Es tan solo una idea…

- Venga Valentín… cuéntanos… - Le dije – Aunque sea una locura o lo parezca. Queremos saber tus dudas.

- De acuerdo…- Contestó – Como habéis visto todos los alumnos que venían hacía aquí, eran muy altos y grandes, ¿no?

- Es verdad – Comentó Jeno – Pero… ¿Por qué es raro?

El cocinero decidió callar y acercarse a la puerta.

- Hay alguien aquí – Dijo señalando a la puerta blanca – Están esperando a que salgamos… Pero, solo saldré yo. Soy como ellos…

Sin poder decirle nada, Valentín abrió la puerta y salió al pasillo.

Apenas le escuchamos hablar. Tan solo susurros que se alejaban.

Jeno y yo, seguimos en la sala blanca.

Los entresijos de los viajes en el tiempo y el espacio, aún no los tengo claros, pero por lo menos, Jeno y yo, estamos compartiendo muchas anécdotas estos días…

Le echaba de menos…

Os seguiré contando.

Hasta pronto.  



votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada