28/12/11

“Del Pasado”



He hablado en sueños con el Maestro Lorenzo.

El sueño real, ha comenzado muy angustiante…

Estaba debajo de una gran montaña cubierta de nieve y empezaban a caer pequeñas piedras cerca de mí.

 En ese momento, me he despertado en el sueño y he escuchado la voz del Maestro:

- Serena, acércate a mi habitación… He de hablarte.

 Como si una fuerza desconocida me empujara, he volado hacía el cuarto del Maestro. Él estaba esperándome en la entrada:

- Yo conozco al Maestro Lecea desde hace años – Dijo con la mirada fija en ninguna parte – Pero yo solo lo envié de vuelta a su época… ese pasado en el que estáis ahora y que es tan diferente.

Torcí la cabeza desagradecida ante aquellas palabras:

- Maestro Lorenzo… - Comencé – Mi verdadero padre no puede ser maestro de nada.

Lorenzo asintió.

- Es bueno enseñando – Dijo – Pero no te falta razón en decir eso.

- ¿Alguien puede ser un buen maestro y no ser una buena persona? – Pregunté con la respuesta en mi cabeza.

Lorenzo no dijo nada durante unos segundos.

- Hay muchos que no se conocen y no por ello, son malos en lo que hacen – Dijo, con gesto de recordar.

Quise gritar y convencerlo de lo contrario, pero no podía abrir la boca.

- Eres una chica especial, Serena. Conoces las situaciones antes de que ocurran y no se te escapa cuando alguien no es sincero.

- Sí – Dije.

- Pero esta vez, estás confundida y lo entiendo… tu verdadero padre, fue a tu presente, tan solo para dejarte con tus ancianos padres. Ese pasado al que él pertenece, no te habría hecho bien…

- Pero yo… - Balbuceé - ¿Soy de esta época Maestro? No puedo ser de este pasado tan negativo – 
Apresuré abatida.

- No… Tú no eres de ese pasado… pero…

Aquel “pero”, me resonaba aún por todas partes de la habitación, cuando me desperté sin quererlo.

Valentín me miraba atónito:

- Has estado gritando amiga – Dijo – Y he tenido que despertarte.

Le miré cansada…

Necesito hablar más con el Maestro… Esta noche me dormiré pronto…

¿De qué época soy? ¿Cómo se puede liar tanto la historia?...

Hasta pronto. 



votar

21/12/11

“El Maestro Lecea”




El Maestro Lecea, ha terminado por confesar:



- Serena… Soy yo… Tu padre.

Con la mirada perdida, continuó:

- He estado pensando todos estos días… Nunca debí ir a tu época…

Lo miré con tristeza. Ante la figura de aquel hombre esbelto pero encorvado y melancólico, no pude más que suspirar:

- Sabía que eras tú desde que te vi – Le dije con calma – Y he sabido estar callada todos estos días.

Lecea levantó la cabeza.

- Nunca debí ir a tu época – Repitió como un autómata y se fue de la sala en la que estábamos.

No puedo comprender como una persona tan extraña, y con tan pocas ideas, puede ir y venir del pasado, sin apenas inmutarse.

Tal vez su misión ya la cumplió y ahora se ha encontrado con nosotros en este momento… y ya no sabe cómo reaccionar.

Jeno y Valentín, quieren que me acerque a él antes de marcharnos:

- Mañana puede ser el día – Me dijo el cocinero muy insistente – Es una persona con problemas, 
Serena… tenemos que tenerlo de nuestra parte.

Mis dos amigos, están convencidos de que corremos serios peligros en este pasado:

- Te recuerdo que los habitantes de la torre, son muy violentos… y no tienen remordimientos – Apuntilló Jeno sin respirar.

- Y que tú sabes que ese hombre que dice ser tu padre, es una persona inestable – Continuó Valentín.

No sé qué quieren que le diga… imagino que sus intenciones, son apaciguar a las fieras de este lugar… pero… no sé cómo hacerlo.

Mi mayor preocupación no es mi padre. Sé que voy a hablar con él y sé que todo esto tenía que ocurrir...

En realidad, lo que más me ronda la cabeza es como puede vivir este hombre, en una realidad tan extraña. No sé cómo ha llegado hasta aquí… Creo que el Maestro Lorenzo lo ayudó a viajar en el tiempo y en el espacio.

Desapareció de mi presente, sin dejar rastro. Y me imagino que el Maestro sabía que Lecea, también era maestro de la torre. Eso sí… en otro momento… en otra realidad.

Si Lorenzo ha sido capaz de ocultarme algo tan importante… ¿Qué más puede esconder?

Hace un rato, hablé con Jeno de mis ideas, y me ha dejado más inquieta:

- Lorenzo nunca nos engañaría… es el Maestro y sabe lo que hace.

- ¿Sí? ¿Tú crees? – Le he preguntado nerviosa – Quería encontrar a mi verdadero padre, pero… este viaje al pasado, no estaba previsto… ¿O sí?

Mi amigo no me ha respondido y ha puesto esa cara que conozco bien, de disimulo.

Esta misma noche me acercaré a Lecea.

Os seguiré contando.

Hasta luego.



votar

14/12/11

“Dioses”


Las preguntas que los estudiantes de la torre nos hicieron durante la comida, fueron de lo más variopintas.

Muchos de ellos, insistían en que nosotros estábamos allí para quedarnos.

- Sabemos que sois los dioses del futuro y os necesitamos – Decían un grupo de chicos – Imaginamos 
que vosotros sabéis que es así, ¿no?

El lenguaje de los habitantes de la torre, era algo arcaico. Hablaban con un vocabulario poco extenso y había ocasiones en que no entendíamos palabras que decían.

- Maestro Lecea – Interrumpió Valentín – Me prometiste que después de las preguntas, podríamos retirarnos hasta mañana.

El Maestro que miraba al suelo concentrado, no levantó la cabeza, mientras respondía:

- No os puedo dejar acostaros todavía – Dijo con tono grave – No sabemos una cosa muy importante y nos la tenéis que decir…

Mis amigos y yo nos miramos:

- ¿De qué se trata? – Preguntó Jeno.
- Es algo relacionado con nuestras posesiones… En pocos días una expedición del norte, llegará a la torre, cargada de tesoros de tierras lejanas… Nos han prometido que seremos los herederos del futuro y que podremos decidir en todo lo que ocurra…

El cocinero soltó una pequeña e involuntaria carcajada:

- No es para reír – Dijo el Maestro Lecea. Se giró y abrió los brazos en cruz:

- Es el momento adecuado… tenéis que saber que no sois nuestros invitados y que esta noche no dormiréis calientes – Indicó alzando mucho la voz – Necesitamos saber que nos pasará en el futuro…

No pude continuar callada:

- Es una locura – Advertí – No sabemos ni donde estamos… ¿Cómo vamos a saber que va a pasar en vuestras vidas?

Jeno y Valentín me miraron con enfado:

- No quiere decir eso – Afirmó el cocinero – Claro que sabemos todo eso que deseáis conocer… Serena no sabe de lo que habla… está aturdida.

- Atur… ¿qué? – Preguntaron un grupo de jóvenes, que no habían comprendido la palabra.

- Significa que ha tenido unos días muy tensos… No os preocupeis… Os lo diremos… - Tranquilizó el joven maestro.

Incrédula antes las palabras de mis amigos, continué sin hacer caso de lo que decían:

- Maestro Lecea… ¿de verdad no sabe quién soy yo? ¿Acaso eres quién dices ser?

Valentín fue rápido y clarificó:

- ¿Un descendiente de los Maestros de la torre? – Dijo sin respirar.

Lecea se quedó absorto. Por unos instantes creí que iba a confesar que era mi verdadero padre, pero… levantó la mirada y susurró un escueto:

- Si.

Después de aquello, muchos estudiantes se retiraron a descansar y el Maestro decidió dejarnos tranquilos por esa noche.

Pero solo por esa noche…

Seguimos en este curioso pasado, y cada día es más extraño.

Los más jóvenes se acercan a nosotros y  nos hacen preguntas todo el tiempo.

Los más mayores, están convencidos de que somos los dioses del futuro, aunque no queramos 
reconocerlo y nos agasajan todo el tiempo.

Después de la otra noche, no hemos vuelto a ver al Maestro Lecea. Nadie nos dice donde está y la verdad, es que ya estamos cansados de este pasado.

Voy esta tarde a la biblioteca. Necesito saber más sobre estas gentes.

Ojala Pablo estuviera aquí… él sabría cómo tratarlos.

Hasta pronto.





votar

7/12/11

“Salimos De La Sala Blanca”


La sorpresa que nos tenía preparada la estancia en el pasado perdido del cocinero, iba a ser impresionante.

- Buenos días – Me dijo suavemente Jeno, mientras acariciaba mi brazo – Has dormido como un tronco – 
Continuó, mientras daleaba la cara para mirarme – Y has tenido que andar en sueños, porque no has parado de moverte…

Sonreí.

- Creo que he estado corriendo y gritando, amigo – Le dije casi sin recordar nada – Me duele hasta la garganta… - Callé para escuchar…

El ruido de una muchedumbre se aproximaba.

- Creo que vienen a por nosotros – Dijo Jeno con los ojos muy abiertos – Tenemos que prepararnos.

No entendí que significaba aquello, ya que la ropa que llevábamos puesta, era la misma durante el día y la 
noche, y Valentín, aún no nos había traído la comida y el agua para asearnos.
Jeno se dio cuenta de aquello:

- Cierra los ojos y respira profundamente. Tienes que visualizar la escena que va a ocurrir en breves instantes, con todo lujo de detalles, ¿de acuerdo?

Aquella preparación, la habíamos hechos juntos otras veces. Era para que las circunstancias salieran como nosotros deseábamos. Sin conflictos y con mucha calma.

En pocos minutos, los estudiantes ya estaban delante de la puerta de la sala blanca.

Valentín asomó la cabeza:

- Vamos amigos – Dijo –El Maestro nos espera.

Sin hablar, el cocinero se dio la vuelta y comenzó a caminar.

- ¡Espera! – Le advertí – No hemos comido nada desde ayer por la tarde… ¿No nos has traído desayuno?

Valentín negó con la cabeza.

- No. Y no creo que sea una buena idea que comáis. Vamos. Es tarde.

Con voz autoritaria, el cocinero nos guió, mientras un número indeterminado de estudiantes grandes y robustos, nos seguían murmurando.

- ¿Qué balbucean? – Preguntó Jeno – Parecen el ruido de cien mil cuchillos colisionando entre ellos…

- Están asombrados de veros. Piensan que sois algo así como dioses del futuro… - Respondió Valentín.

Llegamos a la habitación del Maestro Lorenzo en nuestra realidad.

- Aquí es – Señaló el cocinero – Tenéis que ser muy cautos. Aunque este hombre se parece a alguien que conocimos… él dice no recordarnos – Valentín me miró fijamente – Sobre todo tú Serena. Tienes que guardar la calma.

Con nervios y curiosidad, entramos en la sala.

Un hombre alto y esbelto, permanecía de pie, de espaldas a nosotros.

Cuando se giró, comprendí las palabras de mi amigo…. Aquella persona era igual que… Mi verdadero padre.

Casi grito del impacto, pero no lo hice.

El hombre se presentó como el Maestro Lecea. Dijo estar orgulloso de estar frente a los guardianes del 
futuro y de ser él el ser honrado que hablaba por primera vez con nosotros.

Luego nos confirmó que en dos o tres días, podríamos irnos de allí.

- ¿Tantos días? – Pregunté en voz baja. El hombre me escuchó.

- No son tantos, joven. Sé que serán de vuestro agrado.

Mañana tenemos una cena con todos los habitantes de la torre.

- Será en el patio central – Dijo el Maestro – Y luego haremos una ronda de preguntas.

Aturdida, asentí.

Yo creo que ese tal Lecea, sí es mi verdadero padre y que está disimulando…

Mi amigo insiste en que no lo es, pero si no es… ¿Por qué se parece tanto a mi padre?

Ya os contaré.

Hasta pronto.


votar