26/12/12

“Cambios”



Lorenzo se va de la torre.

Nos hemos enterado hace poco…

Antes de anunciarlo, Jota, Jeno, mi primo y yo, esperábamos pacientemente en la gran sala de reuniones.

Pensábamos que solo nos había llamado a nosotros, hasta que llegamos y nos encontramos a casi todos los habitantes de la torre.

Algunos parecían llevar allí horas, por el cansancio que denotaban sus gestos.

Ninguno sabíamos que ocurría y estuvimos imaginando cual sería el motivo de juntarnos a todos, en aquella sala.

- Yo creo que no va a pasar nada – Comenzó a especular mi primo Josué – Simplemente estamos invitados a una gran reunión, necesaria desde mi punto de vista, para unir las diferentes posturas encontradas estos últimos días.

Jota, bastante afectada, movió la cabeza sin querer decir nada.

Jeno sin embargo, parecía haberse convertido en mi amiga titiritera y jovial:

- Está claro que Lorenzo está tramando algo y no es bueno…

Lo miramos asombrados y con el gesto torcido.

Jeno al observarnos, dio una gran carcajada:

- Y seguramente nos haga ir a alguna misión secreta compartida – Jota se alejó de nosotros y se apoyó en una de las sillas de la pared.

- ¿Qué le pasa? – Miré a mi primo – Parece incómoda…

Josué asintió…

- Sí… desde que no hemos podido regresar a casa… Jota no está muy bien… aunque lo disimula normalmente…

Jeno no escuchaba nada de lo que decía su amigo, y continuaba sonriendo ante sus ideas.

Fue entonces, cuando el Maestro Lorenzo apareció en la gran sala y anunció su salida del lugar.

Muchos se vinieron abajo…

Algunos no imaginaban una vida sin su Maestro. Pensaban que sin él morirían.

- Una de las razones por las que me voy – Dijo con voz tranquila – Es vuestra dependencia ante mi persona… Necesitáis volver a vosotros… encontrar vuestro centro…

Algunos estudiantes gritaban y lloraban, y algunos maestros, se lamentaban en silencio.

Yese entró en la escena, casi sin darnos cuenta.

- Hace tiempo que conozco a este chico – Dijo, señalando al nuevo habitante de la torre - Y desde que lo conocí supe lo que tendría que hacer en algún momento…

Yese va a sustituir a Lorenzo unas semanas.

Nadie se ha sorprendido de su juventud, aunque algunos se han sentido defraudados con el Maestro.

Veremos que ocurre en los próximos días.

Hasta pronto.



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19/12/12

“El Fin de los Tiempos”



Me he despertado esta mañana con una extraña sensación…

Muchos de los habitantes de la torre, llevan varios días intranquilos.

Algunos creen en una especie de maldición que susurran a cada nueva ocasión.

Los maestros también se han contagiado y hablan del fin de los tiempos.

- Hace años una profecía anunció el final de la vida – Escuché decir a un supuesto sabio del Sur – Los seres de la época se prepararon para afrontar sus últimos días… - Mientras hablaba, un pequeño grupo de estudiantes, le atendían con mucho interés – Se dice que el mismo vaticinio ocurrirá en estos días del final del año.

Yese apareció en escena con una leve sonrisa dibujada en su cara:

- El mal de los tiempos no es su fin – Dijo de modo tranquilo y parsimonioso – Sino la simpleza de los que creen con los ojos cerrados y siguen olvidando lo importante de los augurios…

El maestro que hablaba, quedó en silencio y altivamente le dio la espalda al nuevo habitante de la torre:

- No creo de modo simple, sino contrastado – Continuó dirigiéndose a los alumnos, que quedaban escuchando sus ideas. Otros ya se habían acercado poco a poco a Yese.

Yo ocupaba un lugar estratégico, cerca de un muro del patio de la torre, y allí sentada y ocultada de lo que estaba pasando, continué observando:

- Los augurios son solo avisos de que el cambio es necesario para avanzar – Dijo Yese – Los finales dramáticos son invenciones de unos pocos, que quieren controlar a los demás a través del miedo.

El maestro arrogante continuó de espaldas a Yese y sin parecer inmutarse, pero afectado en su tono de voz, siguió con su clase magistral a los dos estudiantes, que aun le escuchaban:

- Algunos nunca creyeron los finales anunciados y no se prepararon… El fin de los tiempos pasados, llegaron con preaviso, y solo unos pocos, supieron escuchar y prepararse para la tragedia…
Yese parecía divertido:

- La tragedia nunca se produjo y los antepasados decidieron que de ellos dependía que el futuro que aún les esperaba, fuera lo más hermoso y constructivo posible… Fue entonces, cuando se avanzó enormemente en la tecnología…

Los últimos estudiantes que permanecían cerca del maestro que había comenzado la historia de la profecía, se alejaron de él.

Sin volverse en ningún momento, el supuesto sabio, se marchó con la cabeza muy erguida.

Yese continuó hablando. Y los estudiantes lo escuchaban con gran admiración.

Sin embargo, otro grupo amplio de personas, incluidos otros maestros, decidieron ofrecer un gran debate sobre el fin de los tiempos…

Ha sido entonces, cuando la mayoría se ha dejado convencer por las amenazas del final y muchos vuelven a parecer muertos que caminan y hablan…

Me da tanta rabia que hayan dejado de pensar… en un lugar en que aparentemente se aprende a eso…

Dentro de un par de días, el final de los tiempos nos volverá a avisar de que las profecías solo existen, como dijo Yese, para recordarnos que el cambio es lo importante a asimilar.

Si somos capaces de cambiar cada día y vivirlo como si fuera el último, no nos importaran los finales azarosos, pues cada día será único.

Besos para todos.




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12/12/12

“Dentro”


Los avances en los viajes en el tiempo y en el espacio, se hicieron patentes, en unas décadas algo convulsas. 

Los libros de la torre, apenas recogen la historia de ese momento.

Quise saber más y recordé aquella máquina casi mágica que tuve entre mis manos, en aquel viaje al pasado…

Estaba pensando casi en voz alta, lo maravilloso que sería que no se hubieran perdido las tecnologías, cuando el chico nuevo apareció en la biblioteca con aire misterioso.

- Serena… Veo que tienes mucha curiosidad… - Hizo una pausa, mientras se sentaba en una de las grandes sillas del lugar – Y eso es muy bueno. Así se avanza hacía los descubrimientos.

Lo miré sin apartar mi vista de él.

Sus manos ágiles  sostenían una pequeña pelota. Jugaba con ella y casi sin ningún esfuerzo, la hizo desaparecer entre sus dedos.

Me quedé quieta.

- Puedes cerrar ya la boca – Me dijo Yese – No es para tanto… ¿Aquí no enseñan la magia de los objetos?

Asentí con la cabeza casi inerte.

- Pues entonces, no hay de lo que asombrarse.

Yese es algo mayor que yo y muy alto. Actúa como si fuera un gran sabio que lo conoce todo.

- En el pasado habían muchas personas que vivían hacía dentro - Dijo.

Volví a mover la cabeza en signo afirmativo. No podía moverme ni articular palabra. Me sentía hipnotizada y maniatada.

- Las aspiraciones de unos cuantos, hicieron que los avances se vieran cada día más.

Respiré profundamente.

- Los viajes en el tiempo y en el espacio, fueron prueba de ello.

Necesitaba hablar y preguntar miles de cosas, pero seguía inmóvil.

Yese me explicó entonces, las maravillas que había visto al viajar al pasado tecnológico. Dijo que las revueltas que ocasionaron algunos descubrimientos, dividieron a las personas en posturas radicales y totalmente encontradas.

Su esfuerzo por querer contarme su experiencia, se truncó al llegar a la biblioteca un numeroso grupo de estudiantes.

Dejó de hablar y yo pude por fin mover mi cuerpo.

Miré por un momento hacía mis pies, como si una fuerza me obligara a hacerlo.

Cuando conseguí otear el lugar, Yese ya no estaba.

Dentro de mí, supe que algo había pasado en aquella biblioteca. Algo mágico y poco usual, me había ocurrido.

Desde entonces, lo busco sin éxito.

Esta tarde he quedado con Jeno para que me ayude a descubrir el misterio.

Hasta pronto.


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5/12/12

“Un Día Cualquiera”




Aquella mañana me levanté, como cada día, muy temprano.

Mis ancianos padres, ya habían despertado desde hace horas y hacían sus labores bien repartidas.

Madre, hacía el pan para la posada. Y padre recogía la siembra.

Mi cometido era sencillo. Solo tenía que arreglar el comedor y preparar la cocina para otro día lleno de lugareños y algunos forasteros.

El frío de aquellas mañanas de invierno, calaban en el cuerpo.

A pesar de calentarme en el fuego del amplio salón, seguía helada casi todo el día.

Los utensilios de la cocina, eran algo arcaicos.

Mis padres los habían fabricado ellos mismos, para no hacer gasto.

Recuerdo como me gustaba observarlos manipular los instrumentos, con los que creaban aquellas cucharas, tenedores y cacerolas.

Aquel día se había convertido en un día como otro cualquiera.

No había nada que me sacara de mis evocaciones.

Ni siquiera aquel chico nuevo que ha llegado a la torre.

Fue gracias a él, que ese día, se había convertido en lo que estaba siendo.

Mis ancianos padres, atendían a la mayoría de los viajeros que llegaban a la posada.

En realidad, servían a todos. Aunque el castigador de la alta montaña, tenía prohibida la entrada en la ciudadela, a todos los titiriteros y en especial, a los del Sur.

Se decía que eran seres mágicos. Que eran capaces de aparecer y desaparecer sin trabajo alguno.

Se rumoreaba que la oscuridad la traían los saltimbanquis, que aferrados a la magia, no dejaban que nadie les manipulara.

Ese miedo estaba dentro de los líderes de las aldeas más miedosas y sin recursos…

- Algún día, esos que dicen ser magos, devoraran vuestro futuro… nos les dejéis entrar en el poblado.

La posada estaba casi al principio de la entrada de Tierra Opaca, y resultaba relativamente sencillo, abrir las puertas a horas de la madrugada, en la que mis queridos padres, ya trabajaban dentro de la casona.

El chico nuevo que ha llegado a la torre, dice ser uno de esos magos que vinieron en alguna ocasión a la posada.

Dice que se acuerda de mí, y que tenía que encontrarme para que recordara.

Es algo enigmático…

Pero muy persuasivo.

Os seguiré contando.

Hasta luego.


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28/11/12

"Fuera del cuerpo"




He estado viajando largas distancias. He atravesado las nubes y me he encontrado con miles de tribus y poblados llenos de vida.

Lejos... Muy lejos de la época tecnológica en la que he estado varias semanas.

Mi cuerpo se ha desdoblado en dos y la parte que no se ve, la que no pesa, se ha elevado por encima de las montañas.

Mi gran amigo Jeno, como otras tantas veces, me ha acompañado en el viaje. Su voz cálida y suave, me ha protegido durante la trayectoria.

- Conócete a ti misma - Me ha dicho - Eres una roca, un águila, una serpiente, una pizca de aliento de otros momentos que nunca existieron.... déjate llevar, Serena. Déjate llevar.

Es lo que he estado haciendo, sin lugar a dudas.

Mi ser no físico, se incorporó de mi cuerpo y salió de él, sin previo aviso.

He comprendido como se sintieron los chamanes de las antiguas tribus, cuando un escalofrío recorrió mi no cuerpo, llevándome al otro lado de las laderas de la torre.

- Viajar en el tiempo y en el espacio no es cosa que guste a todos, ya lo sabes - Lorenzo tan carismático como siempre, me propinó una lección no pedida - Los seres fantásticos no existen. Solo existe lo que tu cabeza cree que realmente es.

- Viajé en el tiempo gracias a unos billetes que encontré en el comedor... - Dije titubeante.

El Maestro me interrumpió:

- No has estado fuera de la torre, ni un segundo... Estuviste en una de las salas grises... Perdida y sin posibilidad de escape... Hasta que te encontré...

Lorenzo respiró profundamente y continuó su charla:

- No quise decirle nada a tus amigos, puesto que nadie debía saber que has estado en la sala de las tormentas...

- Por eso estaba en mi cuarto, cuando desperté y vi a Jota y Jeno, mirándome aliviados.

- Si... Por eso - Respondió en anciano - Y también porque has estado diciendo incoherencias varios días... Viajar en el tiempo... Serena... Has estado perdida dentro de ti.

No quise creer al Maestro. Y no lo hice, hasta que mi cuerpo se desdobló aquella mañana y comprendí que los truenos y la furia de la naturaleza no eran reales... Aunque si cierta.

Yo he estado en el pasado y he descubierto muchas cosas... de mi misma.

Cosas que tenía en silencio.

Asuntos tal vez sin resolver de otros instantes.

Pero he comprendido algo:

He regresado a la torre con un propósito... y haré que los habitantes del lugar, comprendan las maravillas de la vida y de los viajes en el tiempo y el espacio.

Nada existe, como dice el sabio maestro... pero todo es como queremos verlo.

Por eso, esta misma tarde, he quedado con un grupo de estudiantes de la torre.

Juntos aprenderemos a salir de la tempestad.

En una sala gris o en el patio de la torre... No importa el lugar.

La hora se aproxima...

Y tenemos que estar preparados.

Hasta pronto.


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21/11/12

"Cómo se Viaja en el Tiempo"


El pasado del Este, donde he estado tantos días, me ha enseñado lo bueno que tenían las tecnologías.

En la torre, hay muchos detractores de los instrumentos que utilizaban nuestros antepasados para vivir y aprender:

- No desarrollaban la intuición. No les dejaba avanzar - Decían algunos maestros - Y por eso, no eran capaces de desarrollarse totalmente.

Sin embargo, unos pocos creían que la desaparición de lo técnico, nos relegó a una parte de la historia casi repetida en el pasado más remoto.

Cuando vivía en mi ciudadela, no sabía a ciencia cierta, quienes éramos en el pasado de nuestra aldea.

Y tampoco sabía, que hubo una época en la humanidad, que también estuvo rodeada de oscuridad y de miedo.

El líder que vivía en la montaña más alta del lugar, nos tenía atemorizados.

Jugaba a ser el portavoz de los más desfavorecidos, mientras nos amenazaba con el silencio y el olvido.

Leyendo en los libros de la biblioteca de la torre, pude saber que, hace mucho, mucho tiempo, las personas del pasado, sin conocer los secretos de la muerte y de la vida, luchaban y morían por nada. Había mucho odio y pocas ganas de solucionar los conflictos, por eso, el miedo era la clave para ganar el ansiado poder.

Al igual que los dueños de mi pequeño pueblo, pensaban que si silenciaban a los aldeanos, y no les dejaban vivir tranquilos, éstos, les seguirían dando todo.

Y no se equivocaban. El miedo era la amenaza constante.

Por eso, cuando gracias a Valentín, caí en el pasado tecnológico, me empapé de todo lo que no había podido ver en los libros de la biblioteca.

Una de las preguntas que me hice y que llevaba tiempo sin respuesta, fue: ¿Cómo aprendieron los antepasados a viajar en el tiempo y en el espacio? ¿En qué momento de la historia ocurrió?

Desgraciadamente, aquella época aún era muy lejana para responder a esas preguntas, y con el aparato casi mágico que me enseñaba cada día, solo pude comprender que las luchas por la nada, se sucedían continuamente y que se obviaba lo importante.

Por eso, cuando he regresado a la torre (llevo aquí unos pocos días), lo primero que he hecho, ha sido buscar a los sabios de los viajes.

Javier (maestro de viajes extracorporales), me respondió a mi pregunta con otra pregunta:

- ¿Cómo has regresado del pasado, Serena? - Su mirada era cálida y familiar - Si sabes responderme a eso, tú tendrás la respuesta a los viajes.

Sin embargo, no pude hacerlo...

Cuando desperté por la mañana, estaba en mi habitación de la torre, acompañada como otras veces, por mis amigos Jota y Jeno. Los dos sonreían felices de reencontrarse conmigo.

- ¿Dónde has estado? Llevas días desaparecida - Jeno estaba más aliviado de verme que mi amiga.

- Sí... Pensábamos que habías decidió irte - Jota me hizo gestos para que mirará al joven maestro - Estábamos preocupados.

Las dudas de los viajes casi las he resuelto...

Sin embargo, aun no entiendo como desapareció la tecnología de nuestras vidas...

Hasta pronto.



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13/11/12

“Mi Otro Yo”


He conocido a mis antepasados.

Los he conocido a través del aparato electrónico que me dejó el chico del hotel.

En uno de mis sueños me vi a mi misma como si fuera un hombre. Trabajaba en un hospital y sanaba de un modo muy familiar para mí: a través de las manos...

Pude ver claramente en mi sueño, el nombre de mi otro yo... Así que decidí buscarlo en aquella curiosa máquina.

No me costó mucho trabajo encontrarlo. Parece que Ramón  fue una de las primeras personas del pasado, que aplico la sanación energética en los centros de curación.

Sus manos no eran especiales, pero los antepasados aun no conocían los métodos de sanación, que se explican en la torre. Así que pensaron que Ramón no era un médico de verdad sino una especie de charlatán.

A pesar de todo, muchos lo siguieron y crearon un grupo, para a utilizar esa sanación intuitiva.

En la torre conocemos todos los métodos intuitivos y energéticos. De hecho, desde que  comenzó la historia de la torre, en todos los libros de la gran biblioteca, hay bastante sobre ello.

En uno de los legados de la biblioteca, explicaban como hacían los antepasados cuando les dolía alguna parte de su cuerpo...

Parece que casi nadie, aprendía a sanarse a sí mismo. Recurrían siempre a lo externo, en vez de mezclar interior con exterior. Le daban tan poco protagonismo a su capacidad mental, que la adormecían sin más.

Mi otro yo, estudió durante años el modo de manejar nuestra energía mental, y luego lo aplicó en los hospitales, con éxito a pesar de las criticas.

Después de leer la historia de Ramón, he recordado al cocinero, y su asombrosa capacidad de autosanación. Lo hacía aunque estuviera muy enfermo, y siempre con buenos resultados.

Entonces, lo he comprendido... he entendido el regalo del viaje y el por qué de mi estancia en este lugar. No he salido a la calle en todo este tiempo, pero todo lo que necesitaba saber, ha estado aquí conmigo todo el rato.

Hace tiempo que los habitantes de la torre, están enfermos, y sin embargo, a pesar de conocer la sanación que aplicaba Ramón, hace ya muchos años, no la han puesto en práctica...

Están abandonados. No recuerdan el poder que albergan dentro de cada uno de ellos...

Seguramente mi amigo, o su esencia, supieron de la situación, y me ayudó con este viaje mágico.

Ahora dudo que haya sido real... nunca he viajado en el tiempo y el espacio de modo tan sencillo y cómodo...

Aún sigo en el hotel. Tengo delante de mí la máquina que lo sabe todo.

Fuera, sigue el mal tiempo. Vientos, lluvia... parece que es normal en esta época, que ocurra esta cosas... por lo menos, eso he creído entender de las palabras del joven del Este, que me cuida. Todos los días me trae comida y pasa un rato conmigo. Es una persona muy agradable y me encanta los platos que me da... se parecen un poco a la comida de Valentín...

Quién sabe, si mi amigo, no estará en la cocina del hotel, y esa sea la última sorpresa que me tiene deparado el viaje.

Ojalá.

Os seguiré contando.



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7/11/12

“El Asombroso Pasado”

Estoy en el pasado. Lo comprendí al poco de llegar aquí.
He tenido mucha suerte del regalo del viaje… La capacidad de viajar en el tiempo y el espacio, y de esa forma tan poco drástica, me ha emocionado. No ha habido luces, ni silbidos, ni mareos… solo un cambio de ambiente.
 He caminado despacio por cada rincón de este lugar mágico.
He conocido personas llenas de historias, que aún no conocen el futuro que vendrá.
Cuando la otra mañana desperté, un muchacho de poca edad, llamó a la puerta de mi habitación en la posada (aquí  lo llaman hotel… curioso nombre).
Con aspecto de no haber dormido casi nada la noche anterior, el chico me puso en sobre aviso:
- No salgas hoy de tu cuarto – Dijo – Multitud de luces inundaran el cielo azul y no se podrá casi respirar.
Sorprendida ante aquellas palabras, le repliqué:
- Soy nueva aquí y quiero conocer este mundo – El joven del Este me miró extrañado – No quiero permanecer sentada sin hacer nada.
- ¿Sin hacer nada? – El chico me acercó un artilugio negro y le dio a un botón. Enseguida, aparecieron unas luces y unas imágenes volando sobre aquel aparato – Aquí, nadie se aburre. Puedes conocer nuestro mundo, como tú lo llamas, sentada cómodamente en tu cama.
Con mucha curiosidad, le di las gracias y me puse a investigar la máquina.
Recordé haber leído algo sobre la tecnología, en los libros de la biblioteca de la torre:
 “Los seres humanos, lejos de controlar los elementos y de manejar la comunicación telepática, utilizaban y dependían de instrumentos eléctricos. Todo ello, les hacía la vida más fácil, pero sin embargo, les embotaba cada día más la mente. Casi nadie intuía ni obedecía a su interior… Eso sí, esos artilugios salvaron vidas y fueron sin duda alguna, el mayor avance de la humanidad, hasta que…”.
Pasó algo… sí. Sé que lo leí. Una especie de revuelo en el grupo del pasado, les hizo radicalizar sus posturas y desgraciadamente decidieron huir de la tecnología por una parte y por otra, alejarse cada vez más de la magia.
Yo había tenido conversaciones con el Maestro Lorenzo, acerca de los seres antepasados:
- Creían controlarlo todo… pero no lo hacían, porque no sabían manejar su propia mente.
Los días en la habitación del hotel están siendo entretenidos… no me lo esperaba.
Y he aprendido mucho de las personas de este lugar. Ellos comenzaron la magia…
Aunque todavía no lo saben.
Hasta pronto.


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31/10/12

“Viajera Sin Quererlo”


He visto a Valentín en una de mis ensoñaciones. Me animaba a viajar y a salir de la torre en busca de nuevas experiencias.

- Serena - Me ha dicho el cocinero con su voz grave y reconocible - Cuando salgas de la sala blanca ve al comedor. Allí dejé un regalo para ti.

Convencida de que solo había sido un sueño, no fui hasta allí hasta que no tuve necesidad de hacerlo.

Las sillas del comedor como sabéis, son mágicas. Aparentemente todas son iguales, pero cuando una persona se sienta, se transforman en sillas diferentes.

Unas veces son majestuosas, otras sencillas y sin abalorios...

Yo casi siempre me sentaba en el mismo lugar y mi silla normalmente era la misma: un lugar cómodo y de vivos colores.

Pero la silla en la que me senté ese mediodía, se transformó en un habitáculo muy extraño. Delante de mí, en vez de la mesa de comedor, tenía una pequeña mesita blanca. Encima de ella un par de hojas de papel duro, aparecieron de repente.

Recordé el sueño con mi amigo el cocinero.

Sin duda... No había sido tal y aquellas hojas impresas eran su regalo.

Sorprendida (aunque no mucho, la verdad), las cogí y me dispuse a leerlas:

Nombre del viajero: Serena

Destino:

Una gran ráfaga de viento me desestabilizó y me aturdió. Cuando recobré |a compostura y me quité el pelo de la cara, busqué el origen de aquel extraño aire.

Observé e indagué cada rincón de la sala y nadie parecía estar afectado.

Respiré hondo y continué leyendo el papel, que aún prendía con fuerza entre mis manos:

Menú del día: Sopa de champiñones.

Ahora sí, asombrada, comprobé como aquellas hojas se habían convertido en el menú del comedor y como yo misma ya no estaba sentada en aquel sillón.

Alrededor mío un grupo de familias con atuendos desconocidos, reían y comían sin preocupaciones.

Alcé la vista y leí: Restaurante Mai Pei.

De fondo, a través de un megáfono escuché:

Bienvenida viajera. Disfruta de la instancia.

Realmente alucinante. Valentín me ha regalado un viaje a alguna parte.

Estoy en una especie de posada pasando las horas de descanso.

Es una ciudadela que parece antigua pero que tiene bastante tecnología.

Mañana saldré a investigar.

Os seguiré contando.

 
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24/10/12

“A Solas”

Un grupo de músicos han llegado a la torre.
Disfrazados con ropas de colores y grandes sombreros, han convertido el centro de aprendizaje en una fiesta.
La apatía de los maestros y de los estudiantes, ha dado lugar a una gran alegría y diversión.
Casi me he olvidado del espectro que vino a visitarme hace unas noches.
A pesar de la algarabía que hay en todos los rincones, he encontrado una sala blanca que me está ayudando a recordar.
Llevo solo un día aquí encerrada y he vuelto a ver a mi antepasada de modo nítido en un sueño real.
Sus ojeras y surcos de la edad, se mezclaban con sus miradas alegres y constantes.
“Nadie está más encerrado que tú ahora mismo”, me ha dicho telepáticamente.
“Los habitantes de la torre, viven fuera de ellos. No quieren ver la realidad que les rodea. La recepción de los músicos, es una clara representación de su desinterés…”.
Hablando en voz alta y casi gritando, con los ojos cerrados y de pie, le dije que la llegada de los músicos era buena.
- La mayoría de los maestros, sonríen a sus estudiantes y juntos disfrutan del espectáculo. No hay nada de malo en ello.
Mi anciana pasada, me obsequió con una frase sabia:
“Estar entretenido para divertirse es algo positivo, pero estar entretenido para no afrontar los problemas que acucian en la torre, no”.
Me ha dicho que ser consciente del problema es el inicio para su solución.
“Si no comprenden que la torre está desquiciada, no pondrán remedios a la desidia”.
El sueño real duró poco. Por lo menos eso me pareció.
Aunque aún dudo de que fuera un sueño... Éste transcurría en la habitación en la que me encontraba y aunque al terminar la conversación con la mujer que fui, abrí los ojos y me desperecé, una sensación de no haber descansado inundó mi cuerpo.
Los símbolos del amuleto, robados de mi memoria por la sombra, me han ayudado a aceptar más la situación por la que estoy pasando.
Un cofre lleno de tesoros, un libro aún sin abrir… observo cada rincón de la sala blanca, deseando despertar de nuevo, con la incertidumbre de cuando lo haré realmente… de cuando lo hará la torre y como podré yo ayudar a que eso ocurra.
El sueño me llama.
Hasta pronto.


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17/10/12

“El Amuleto de la Vida”

Desde épocas remotas, el ser humano ha deseado convertirse en inmortal.
La no aceptación de la muerte y el anhelo de la vida eterna, han hecho una huella profunda a lo largo del tiempo. Sobre todo en la época pasada, cuando el bullicio y las imágenes impactantes, rodeaban a nuestros antepasados y los sumergían en una especie de lodo inerte.
- Hace mucho tiempo – Me ha confirmado Jeno esta mañana – Los habitantes del mundo vivían sin pensar. Les gustaba el movimiento porque les hacía permanecer fuera de su mente y de sus verdades.
- En la Torre está pasando eso – Le he dicho a mi amigo – Hace días que no veo un ápice de tranquilidad, sobre todo en los maestros. Es como si se hubieran infectado de un virus que se extiende rápidamente.
Jeno ha hecho un gesto con las manos, mientras movía la cabeza.
- No creo que aquí esté pasando lo que afirmas… - Dudó – Lo que sucedió en la época remota, fue mucho más siniestro y enloquecedor. Ten en cuenta, que los antepasados no conocían la ciencia y la magia como la conocemos ahora… no sabían manipular los elementos para moverse en el tiempo y el espacio, no usaban su intuición ni comprendían el significado real de la vida…
En esos instantes, una imagen nítida apareció en mi cabeza: el amuleto de mi sueño vívido.
- Estás ausente, Serena – Me dijo Jeno, algo disconforme con mi actitud – Aunque no estés de acuerdo con lo que digo, podrías escucharme…
Jeno lleva días algo raro conmigo…  Esa contestación que tuvo entonces, fue una de las muchas que me hacía desde un par de semanas antes.
Quise preguntarle por su ofuscación y explicarle el por qué de mi estado, pero no tuve tiempo. Mi amigo salió corriendo al auxilio de unos nuevos estudiantes, perdidos en la torre.
A pesar de todo, de aquella conversación, saque mucho en claro.
El amuleto de poder, que mi antepasada me obsequió en el sueño, era un Amuleto de Vida, donde los símbolos de nacimiento y muerte, están presentes a partes iguales.
Recordé que le pregunté a la anciana, por qué se llamaba Amuleto de Vida, si coexistían muerte y vida. Ella fue clara: “la vida es la muerte y la muerte es la vida. No son entes separados. Son la misma cosa”.
Sus sabias palabras, me estremecieron. Tuve la sensación de haber vivido aquella escena antes… Me sentía feliz…
Volvía a confirmar lo que había creído siempre: la muerte no existe o “tod existiert nicht”, como me dijo una viajera del Norte, que vino a la posada de Tierra Opaca, a pasar sus últimos días de vida.
Al ver su positividad y alegría ante un suceso tan triste para mí, le pregunté:
- ¿Cómo puedes sentirte tan viva a pocas horas de tu muerte?
La anciana, pero jovial y robusta mujer, me sonrió y no dudó en responderme:
- Serena – Me dijo en mi lengua – No creas nada de lo que no sientas, pero siente y experimenta cada cosa que sientas. No escatimes en gastos en tu desarrollo interior… la muerte es el ahora. Y el ahora es igual de ilusorio que la muerte.
A pesar de ser pequeña, creí entender las palabras de la mujer, aunque no ha sido hasta que he llegado a la Torre, cuando he analizado y experimentado sus matices.
El Amuleto de la Vida, soy yo. Es mi esencia y en él está escrita la protección que necesita la Torre, es estos días caóticos.
Hasta luego.

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10/10/12

"El Espectro Roba Recuerdos"

- Atraviesa el portal.

La voz de mis ancianos padres, me ha perseguido estos últimos días.

Desde que estoy hallando la forma de viajar a la época de Pablo, los sueños reales han regresado con fuerza.

Cada noche, una potente luz blanca, inunda cada uno de mis sueños.

Pablo sin embargo, no aparece en ninguno de ellos...

Quisiera adentrarme más en mi memoria del pasado, para sacar todo lo bueno y sabio de mis otras vidas... pero parece que no lo consigo... por lo menos no del todo.

Esta última noche, la anciana que fui ha aparecido con rabia e intranquilidad dentro de la luz:

- Serena, no dejes que la desdicha y la pena inunden la torre... Los maestros se sienten anestesiados por la experiencia y nada ni nadie les saca de su letargo... no te dejes intimidar por el miedo a la nada... la nada no existe...

Después de esas curiosas palabras, mi antecesora, me ha marcado unos símbolos en el centro de mi frente:

- Estás protegida y señalada... Tu misión aún está incompleta.

Cuando he despertado, entre sudores fríos y cansancio, he conseguido distinguir una sombra en la habitación.

Igual que un espectro, esa silueta, se ha encaramado a la pared y ha comenzado a trepar hacía el techo.

He pensado en cerrar los ojos y apretarlos con fuerza, para despertarme completamente, pero he sabido contenerme.

La oscuridad se ha posado en mi cuerpo y se ha llevado parte de mis recuerdos.

Sé que en el sueño, mi yo pasado, me daba un amuleto lleno de signos y que conseguía descifrarlos casi sin esfuerzo.

- Lo aprendido y afianzado en la memoria no se olvida de una vida a otra - He creído escuchar.

Pero ese ser tenebroso, ha conseguido que lo olvide...

Es posible que la misión de la que hablaba mi otro yo, estuviera escrita en ese amuleto... no lo sé.

Lo que sí sé, es que las sabias palabras de afrontar el miedo en vez de huir de él, se han agarrado con fuerza a mis creencias.

Comprendo lo que decía, porque hoy he podido comprobar las actuaciones de los maestros de la torre...

Casi todos están apáticos. Muchos parecen agresivos ante las preguntas de los estudiantes, y otros simplemente no prestan atención a las suplicas de explicaciones.

Hay un ambiente muy desmotivador estos días...

La marcha de Pablo no ha beneficiado estas sensaciones...

Tal vez haya sido un desencadenante... O tal vez, esto ya estaba presente mucho antes de que el pequeño sabio nos abandonara...

Sea como sea, los sueños reales aparecen todas las noches y en cada uno de ellos, recuerdo algo fundamental para esta época.

Os seguiré contando.

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3/10/12

“Sin El Niño Sabio”

Pablo ha decidido quedarse en su época… lo voy a echar de menos…

Cuando Josué apareció solo, no me podía imaginar cuales serían sus primeras palabras:

- El pequeño sabio no regresará más…

Su memoria era todo lo que tenía… Y desde lo que ocurrió con Darío, Pablo ya no era el  mismo.

- Pero no te preocupes, prima – Me dijo Josué – Está bien. Ya sabes que es una persona muy sabia y con más habilidades de las que pensamos… no tenía apego a nada ni a nadie… y eso le vendrá bien.

Jota sonrió.

- Pues tampoco es para tanto – Dijo – Pueden ir a visitarlo… cuando volvamos a casa…

Josué levantó la cabeza como un resorte.

Jota lo miró y comenzó a mover las manos nerviosamente.

- No puede ser… Necesito volver a casa… Lo necesito…

Miré a mi amiga con cara de interrogación. Sin necesidad de hablar, me respondió:

- Algo ha pasado… Tu primo no puede disimular…

Quise darme cuenta de aquellas señales de la que hablaba Jota y observé a mi primo detenidamente, hasta que rompió el silencio.

- Los ancestros del chico sabio nos han descubierto… - Su voz estaba rota – Parece que hay una regla en esa época… personas de otros periodos no pueden permanecer allí… - Josué miró a Jota y cerró los ojos – Lo siento – Susurró a mi amiga.

La amante de los animales, la titiritera y jovial Jota, se ha venido abajo… desde hace días no sale de su habitación.

Yo por mi parte, estoy también muy triste…

Que Pablo ya no regrese me desanima mucho… Sus estudios e investigaciones, su conocimiento del pasado y del futuro, eran excepcionales…

Nunca olvidaré sus ojos clavados en mí, mientras corregía cada palabra que salía de mi boca.

Me acerqué a la biblioteca, donde tantas horas había pasado con mi pequeño amigo.

Allí estaba Josué, navegando en los apuntes de Pablo. Estaba absorto.

- El modo que teníais de ir al futuro… ¿Cuál era? – Quise saber.

Mi primo no se inmutó.

- Cuando esté preparado, te lo diré.

Con aquella sombría frase, se fue del cuarto, dejándome sin habla.

Mientras mi primo reacciona, todas las noches, voy a los libros de Pablo, deseosa de encontrar una respuesta.

Estoy cerca de conseguirla.

Besos para todos.

 
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26/9/12

“La Casa de Jota”

Mi primo ha tenido que irse.

- Dejamos nuestra casa sin cerrar – Me dijo Jota – Nunca ha pasado nada por allí…

- ¿Y entonces? – Pregunté - ¿Por qué se va Josué?

Jota se tocó la barriga que ya comenzaba a crecer.

- Hemos tenido noticias de unos vecinos del pueblo… dicen que hay un grupo de jóvenes, que se dedican a ocupar las casas vacías… “Si están sin habitar, estamos en nuestro derecho”, dicen…

La miré. No sabía cómo iba a reaccionar.

- A mí me parece bien – Dijo algo risueña – Y es justo que las aldeas no se queden vacías, por culpa de unos cuantos que abandonan sus hogares…

- Pero entonces… cuando mi primo llegue, tal vez no tengáis casa… ¿no?

- Si… Casa tendremos.  Esas personas por lo visto, dejan de vivir allí, en cuanto llega el inquilino original.

- ¡Ah! – Exclamé – Entonces… ¿Cuál es el problema?

- Ninguno – Respondió mi amiga relajada y feliz.

Supe que Jota me estaba ocultando algo… pero decidí no indagar. Es posible, que si continuaba con la conversación de cómo era su casa, terminaría confesando.

- Es un lugar maravilloso – Continuó – La entrada a la casa es mi lugar preferido… allí me siento y me quedo horas viendo a la gente pasar.

- ¿Pasan muchas personas? – Pregunté con algo de curiosidad.

- Sí… ¿No te lo he dicho?... Estamos al borde un camino – Jota sonrió de modo nervioso.

- ¿Qué te pasa?

Mi amiga no respondió.

Jeno llegó a nuestro lado:

- ¿Habéis visto a Pablo?... Llevo horas buscándolo…

El joven maestro parecía preocupado.

- Yo no lo he visto – Dijo Jota – No, desde que Darío le borró los recuerdos.

Jeno arrugó la cara.

- Ya… - Dudó – Pero yo estuve con él ayer… y me pareció muy atolondrado. No sé si está enfermo.

Jota tranquilizó a Jeno.

- No está enfermo – Respondió – Está con Josué – Dijo en susurros.

- ¿Cómo? – Dijimos los dos al unísono - ¿Y por qué?

Jota no parecía dispuesta a confesar. Hasta que llegó Lorenzo.

- Es que nuestra casa, Serena – Dijo mi amiga mirándome – mi casa está en la época del niño sabio…

Todos nos quedamos callados y sin poder creerlo.

- El niño echaba de menos a su gente… y Josué le animó a acercarse con él a nuestra casa.

- ¿Acercarse? – Pregunté con ironía.

- Sí… Su época no está tan lejos.

Jota suspiró mientras se volvía a tocar la barriga.

- Ya os contaré más cuando regresen.

Y así, nos quedamos en silencio y con el rostro desencajado.

Os seguiré contando.

Hasta luego.


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19/9/12

“El Pasadizo Secreto”

Todo ocurrió en aquel momento mágico. Las luces de la torre, se apagaron de repente. Un silbido de alguien conocido, me atrajo hacía ese lugar misterioso.

Vi como una trampilla se abría a mis pasos.

Las escaleras que bajaban eran de forma de caracol.
Me agarré a una de las barandas y comencé a sumergirme en aquel extraño lugar.

No se escuchaba nada. Tan solo el silencio y el grujir de las antorchas que rodeaban algunas partes de la bajada.

No tenía miedo. Por eso continué mi camino.

A los pocos minutos me di cuenta de que aquello no podía ser real.

“Tal vez solo sea un sueño”, pensé.

Como si mi mente tuviera el poder de modificar lo que estaba pasando, una potente luz blanca me envolvió, y creo que escuché:

- Las personas no son cosas. El pasadizo secreto no es tan oculto como nos hacen creer. Lo has encontrado, porque era el momento. Disfruta de la vista.

La luz desapareció. En su lugar un amplio jardín repleto de flores y de arbustos, me daba la bienvenida.

Me adentré en aquel paraje.

“Recuerdo haber estado aquí”, me dije.

En mis sueños reales de niña, casi siempre soñaba con un escenario como ese. Sabía perfectamente donde estaba todo. Y recordé como me sentía cuando lo soñaba…

Pensaba que era un hombre adulto…

Ese sitio, era mi escondite y el lugar que había elegido para prepararme para mi próxima muerte y renacimiento.

Me tocaba mi cabeza sin pelo. Eso me relajaba y me ofrecía la oportunidad de pensar.

Debajo del gran árbol, había muchas otras personas sentadas.

No nos mirábamos. Es como si no estuviéramos todos en el mismo espacio y tiempo. O eso entendí.

Aquella zona apartada, no era más que el paso hacía la siguiente vida. Algunos eran conscientes del viaje y tenían posibilidades de elegir su destino. Otros, tan solo se limitaban a balancearse de un lado a otro, esperando su suerte.

Yo elegí a Serena. Me pareció una vida llena de experiencias por vivir y de conocimientos que ofrecer.

Todo lo que ese hombre sabía, seguía latente en esa pequeña, abandonada en la posada.

Sus ojos no eran sus ojos. Eran los de ese hombre. Su mirada denotaba que había vivido mucho y muchas vidas.

Sonreí.

A pesar de que me desperté en mi dormitorio, supe que no había sido un sueño.

Aquel pasadizo secreto me encontró y yo lo seguí cuando aún estaba despierta. Por eso lo encontré… porque estaba despierta.

El canto de los madrugadores pájaros me hizo caer en un deseado letargo.

Hasta pronto.


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12/9/12

“Hipnotizada”



- He hablado telepáticamente y en sueños con mi hija – Me dijo Jota con la cara iluminada.

Mi primo Josué y Jeno, como si no hubiera pasado el tiempo, han salido a divertirse al bosque. Ninguno de los dos lo ha reconocido, pero se han echado mucho de menos.

Pablo ha vuelto en sí. No recuerda nada de lo sucedido. Lorenzo piensa que es mejor no decírselo… así que todos estamos haciendo un esfuerzo para no hablar de esos días sin la torre.

Sin embargo Darío, se acuerda de todo. Y casi vive en la biblioteca, intentado comprender quienes eran esas personas que se adueñaron de sus cuerpos.

- Mi control sobre los acontecimientos es muy grande – Dijo el chico – No puede ser que me pasara aquello.

- ¿Por qué Pablo no recuerda nada? – Le pregunté.

Darío me miró y suspiró sonoramente.

- Le he borrado la memoria – Me dijo murmurando – No creo que sea una buena idea que se entere… Podría ser malo para él.

Fruncí el ceño.

- Pero… - Comencé – Pablo es…

En aquellos momentos, una vocecita interna me hizo callar.

“Si Darío ha sido capaz de controlar la mente del niño más sabio de la torre… ¿Quién me dice a mí que no pudiera hacerlo con todos nosotros?”.

Las dudas me hicieron ser prudente.

- ¿Sí? – Preguntó Darío algo distraído.

- Nada, nada – Dije rápidamente – Tal vez tengas razón. Puede ser un problema para él…

Yo sabía que no. Pablo me había demostrado mil veces que era un ser muy sabio y sin miedos.

Así que me reuní con mi amiga Jota, más sensitiva que de costumbre, y se lo conté:

- Creo que tendríamos que hablar con Pablo – Me recomendó – Una persona como él, siempre sabe lo que hay que hacer…

Asentí.

Al poco rato, ya estábamos en la puerta del dormitorio del pequeño.

- Llama – Le dije a Jota.

Ella se quedó parada y sin reaccionar.

- Puede ser que no sea adecuado… - Dijo como una autómata.

- ¿Adecuado?... ¿Desde cuándo hablas así?

Jota tenía los ojos en blanco. Se dio la vuelta y me miró con su mirada perdida.

- Darío es un buen chico. Tenemos que confiar en él.

Jota lleva unos días muy extraña. Acompaña a Darío a todas partes y no para de sonreír como una boba…

Creo que está hipnotizada…

No sé a quién buscar para que me ayude… no me atrevo a hablar sola con Pablo… ¿Y si Darío me hipnotiza a mi también?...

Hasta luego.



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5/9/12

“El Plan”



Jota y mi primo han venido a vernos. Desde que conseguimos desenmascarar a los dos niños, la torre ha vuelto a aparecer y hemos podido contactar con ellos.

Después de pasar varias noches atadas a aquel árbol, Mina y yo, trazamos un plan que no podía fallar.

Si conseguíamos que Jeno nos ayudara, todo estaría resuelto.

Cuando un estudiante de la misma edad que Pablo, nos trajo un poco de comida, le convencimos para que le dijera al maestro que, sin que nadie lo viera, se acercara hasta el árbol.

Al principio el niño no quería colaborar, hasta que Mina le dijo:

- Tú conoces a Pablo… él no sería capaz de mantenernos atadas de esta forma.

El chico asintió.

- Ya… - Replicó – Pero es que dicen que vosotras os habéis llevado la torre… y que sin vuestras mentiras ahora estaríamos mejor…

Me revolví entre las cuerdas:

- ¿De verdad te crees esa falacia? – Pregunté – Esos niños no son Pablo y Darío… no sé donde están, pero ellos no son.

Mina, al ver mi alteración, habló con voz suave:

- Mi amigo Pablo es uno de los niños más sabios que hay en la torre. Viene de otra época, y eso le hace ser diferente a los demás. Si él estuviera haciendo esto, te aseguro que se habría arrepentido hace horas.

El estudiante volvió a asentir:

- De acuerdo… Llamaré a Jeno.

Con esas palabras, nos dejó y se marchó rápidamente.

- No creo que nos haga caso – Le dije a Mina - ¿Y si nos delata?

- Eso es justo lo que quiero que pase – Me respondió la niña sonriente.

Al rato de aquello, Pablo y Darío se acercaron a nosotras con la intención de hacernos daño.

- No es el momento para manipulaciones – Dijo el chico mayor – No vamos a dejar que nos estropeéis este sueño…

Mina me miró y me hizo un gesto con la cabeza.

“¿Entonces es un sueño?” – pensé.

Mina me escuchó y habló conmigo telepáticamente:

“Sí. Quería estar segura. Estoy convencida de que seguimos dentro de la torre…”.

“¿Y cómo nos deshacemos del hechizo?” – pregunté.

“¡Deseándolo!” – Afirmó la chica – “Primero tenemos que hacer que Jeno nos escuche…”.

Eso era fácil… Jeno y yo, teníamos una conexión especial. Me puse a contactar con él.

A la hora, Jeno llegó ruborizado.

- Esos niños no son quien dicen ser – Dijo alarmado – Nos están obligando a…

“No hables” – Le trasmití al joven maestro – “Esto no es más que un sueño… tienes que hacer que el resto de los habitantes de la torre, se den cuenta. Solo así, conseguiremos despertar”.

Jeno asintió medio mareado y sudoroso.

El resto de la historia fue muy rápida.

Jeno con su don de gentes, consiguió convencer a todos en pocos minutos, y la torre regresó como por arte de magia.

Jota me llama. Ojalá me cuente que se quedan…. Me haría muy feliz.

Hasta pronto.



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