25/1/12

“Hasta Que Se Decide Despertar”

Salí de la penumbra. He encontrado el camino y sé lo que tengo que hacer.
Jeno me ha escuchado y se viene conmigo a nuestro presente.
Sin embargo Valentín, no deja de comer y de escupir palabras malsonantes por su boca.
- Deja a tus amigos – Me advirtió el Maestro Lorenzo.
Yo no quise hacerle caso y he estado toda la semana detrás de ellos, con la esperanza de que me oyeran…
Reconozco que he estado muy pesada. Cuando iban al comedor, los seguía sin reparo. Cuando salían de la ducha, allí estaba yo, expectante, apoyada en el quicio de la puerta.
- Es la hora de regresar – Repetía una y otra vez a mis amigos – Abrid los ojos…
Al principio de la semana, los dos actuaban como si no estuviera. Seguían enfrascados en sus no problemas y en lo que comerían en un rato.
- Si decimos al cocinero de esta realidad, que tú eres mejor cocinero que él, seguramente tendremos una disputa muy entretenida – Decía Jeno con los ojos salidos de las orbitas.
- Es cierto… - Le replicaba Valentín – Yo soy mejor cocinero que ese esquelético muchacho.
Como os podéis imaginar, el cocinero de esta realidad no es para nada delgado, pero Valentín que apenas atraviesa ya las puertas de la torre, lo ve como un fideo.
- Si yo le dijera a todo el mundo lo que pienso… - Decía sin vacilar Jeno.
- Pues hazlo – Repetía el cocinero con sorna – Es lo mejor que puedes hacer. No hay nada más fuerte que decir lo que piensas en momentos inadecuados, para comenzar una sabrosa discusión.
Los he mirado sin apartar mí vista de ellos, toda la semana… intentado comprender un poco, ese afán desmedido por ser lo que no son.
- Serena – Me ha dicho Jeno esta mañana – Nos vamos… No deseo seguir así – Mi amigo parecía mejorado. El tono fuertemente rosado de su redonda cara, ya no estaba. En su lugar, unas grandes ojeras llenaban su rostro.
- Valentín no me quiere escuchar – Ha continuado – Esta realidad le ha absorbido por completo. Dice que si no pelea todas las tardes con el grupo de sabios de la sala rosa, no es feliz…
- No pasa nada – He querido tranquilizar a mi sabio maestro – Todos cometemos errores Jeno… Lo importante es que tú te has dado cuenta a tiempo. Y Valentín… en fin… Tendremos que dejarlo en este pasado muy a mi pesar.
Jeno no ha reaccionado. Ha permanecido en silencio y con la respiración entrecortada, como si se ahogara.
- Vale – Ha dicho después de varios minutos – Nos vamos… Es el momento adecuado. Tengo que desintoxicarme pronto.
Sin más, hemos quedado para esta noche en la sala blanca que señaló el Maestro Lorenzo la semana pasada.
- No te preocupes – He apuntillado – Cada uno hace su propio destino. Valentín estará bien… hasta que decida despertar…
Hasta pronto.

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18/1/12

“Ya No Son Los Mismos”


Los cuerpos de mis amigos, han comenzado a cambiar. Jeno ya no es el chico esbelto que era. Desde que llegamos a este pasado, el cocinero y él, han estado comiendo sin pausa y sin moverse un ápice.
Yo he estado algo desaparecida estas semanas y apenas me había dado cuenta de ello… pero esta mañana, lo he visto:
- Serena – Me ha gritado con voz ronca el maestro Jeno – Es la hora del aperitivo… ¿Dónde estabas?
Cuando lo he mirado detenidamente, he visto a otra persona. Parecía un habitante de esta realidad y no mi amigo. Su cuerpo parecía el triple del que era, y sus modos eran muy rudos.
- Jeno… - He titubeado - ¿Qué te ha pasado?
Mi amigo apenas me ha mirado. Tan solo ha continuado enfrascado en sus deseos:
- El aperitivo, después de desayunar es la mejor manera de comenzar un nuevo día – Ha dicho.
Valentín ha llegado en ese instante, mucho más grande de lo que era. En sus manos traía un kilo de galletas:
- Aquí están Jeno – Ha señalado – Los mejores tentempiés del mundo.
Ambos se han puesto a comer como si nunca lo hubieran hecho. No miraban a ningún lugar en concreto. Tan solo comían y comían sin descanso.
- ¿Cuándo nos vamos de esta realidad? – He intervenido - ¿No os dais cuenta de que ya no sois los mismos?
Ninguno de los dos me ha mirado. Han seguido comiendo sin respirar.
De repente una gran luz ha invadido la sala:
- Es la hora de que regreséis – Ha dicho el Maestro Lorenzo.
Mis amigos han levantado la cabeza, pero en seguida la han vuelto a meter entre las numerosas galletas que rebosaban en la mesa.
- Es la hora ya – Ha repetido la voz del Maestro – Serena… Olvida a tus amigos y ven a la sala blanca del pasillo central.
Sin titubeos, he respondido:
- No me voy sin mis amigos – He señalado – Si fueras Lorenzo lo sabrías…
La voz permaneció callada unos minutos. Mientras tanto, la luz fuerte y brillante que se había colado en la habitación, se fue calmando.
- Serena… Olvida esta realidad… es lo mejor que puedes hacer… Tus amigos ya no son los que eran y se han olvidado de su presente.
Sin apartar la mirada de mis amigos glotones, respiré hondo.
- De acuerdo Maestro – Dije – Esta tarde iré a la sala.
No dije más y la luz como la voz, desaparecieron de donde estábamos.
No he ido a la sala que me dijo el Maestro. He decidido intentar hablar con mis amigos antes de que sea demasiado tarde.
Hasta luego.


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11/1/12

“Nada Existe”



No soy de ninguna época.

Creo haber comprendido las palabras de mis antepasados…

No pertenezco a nada, a ningún lugar ni a nadie. Soy algo vacío… Sin sustancia. Como todo lo que nos rodea.

Nada existe en realidad, como yo presentía.

Aunque yo vea delante de mí un libro, realmente no es nada. Es lo que yo creo que es…

- Serena… Piensas demasiado – Me dijo anoche Valentín – Te estás amodorrando y no nos ayudas para preparar nuestro regreso a la torre.

Tiene razón… pero vivo sumergida en una falacia irreal de la que no encuentro salida… No me apetece nada. 

Solo pensar y estar sola.

Mirar con estos nuevos ojos me sorprende.

Tienes que despertar… Susurraban las voces del pasado. Y lo he hecho.

No soy la protagonista… es cierto. Solo soy algo unido al resto de los protagonistas de las historias que se 
entremezclan.

El Maestro Lecea sigue evitándome. Jeno dice que es un cobarde y que no quiere enfrentarse a su pasado y al dolor causado.

- Te ha echado la culpa de todo, amiga – Me ha dicho – No le hagas más caso… Por tu bien…

¿Por mi bien? ¿Y eso que significa?

Yo no sé si estoy bien… creo que sí. El despertar me está haciendo crecer por dentro… pero nadie lo ve.

Y sinceramente no me preocupa ni me molesta. Que ellos sigan con sus planes…

Yo voy a seguir mirando la realidad como lo que es: algo esencialmente vacío.

Esa visión es parecida a volar y a soñar como si estuvieras allí. Es una manera de ser libre y de conocer el mundo como lo que es.

La importancia reside en la nada.

Besos para todos.



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4/1/12

“¿Quién Soy?”




En algún lugar he de encontrar mi sitio…

Hace ya meses que dejé Tierra Opaca, y todo parece igual.

No dejo de viajar en el tiempo. Voy de un lado a otro y me encuentro perdida.

Soñé una vez con el mar. Y ahora, necesito verlo con mis propios ojos.

Creo que en realidad no existe. Nada de lo que sueño, existe realmente.

Vivo en una locura continua.

Mis ancianos padres murieron y descubrí que no eran realmente mis padres…

Ahora tengo escalofríos desde anoche.

Los sueños reales con el Maestro Lorenzo, no me ayudan.

Creo que estoy volviéndome loca.

Mis amigos me visitan casi todos los días y parece que ya están preparados para irnos de esta época… 
¿Mi verdadera época?

Nadie sabe responder a esta pregunta. Ni siquiera el Maestro Lecea.

Cuando fui ayer a hablar con él, me rehuyó:

- No eres la misma, Serena – Me dijo tranquilo – No sé porque sigues aquí.

Ya no me quiere ver. Dice que hace tiempo que no me reconoce…

- Cuando te dejé en la posada, eras una chiquilla llena de vida y de luz – Dijo – Y ahora… tus ojos están tristes y tu mirada perdida… ¿Quién eres?

¿Quién soy? Soy Serena… la maestra de una torre inexistente, de un presente que no conozco… no soy 
nada. Y sin embargo lo soy todo…

Jeno me sonríe… creo que me lee la mente:

- No tienes de que preocuparte, amiga. De todo se sale. Y tú eres el vivo ejemplo de ello.

No quiero hablar con nadie. Ni que me miren…

Necesito estar sola. Muy sola.

Los habitantes de esta realidad, son cada día más violentos y poco razonables.

Nadie se para a mirarme… y siempre escucho gritos y peleas cerca de mi habitación.

Es una época extraña… a la que no pertenezco…

O eso creo…

Mis antepasados me miran en sueños, sonrientes.

- Nada de lo que has aprendido te va a servir en el futuro – Ríen a carcajadas y yo me transformo en un ser chiquitito al que cogen sin esfuerzo – Tus aventuras están acabando Serena – Escucho decir a uno – No eres más que una sombra de ti misma… Tienes que despertar – Me gritan con prisa – Nos tienes que hacer caso, o de lo contrario, no quedará nada para nadie… recuerda – Me susurran – Sigues siendo importante, pero ya no eres la protagonista de la historia.

Y si no soy la protagonista… ¿Quién soy?

¿Cuándo despertaré?

Besos para todos.



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