20/12/13















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13/11/13

“Hasta Que Nos Veamos”

Un arco de colores, se reflejó en la puerta de mi habitación.
Aquella tarde, el maestro Lorenzo y Jeno, vinieron a buscarme con prisa:
- No podemos quedarnos más tiempo en esta realidad – Me dijeron – Tienes que confiar en nosotros. Tienes que acompañarnos.
Sorprendida de la aparición de mi querido amigo Jeno, titubeé ante sus palabras:
- Yo nunca he estado tan perdida – Señalé – No sé porque estoy aquí ni si soy quien creo ser.
Mis compañeros me dijeron que nada de aquello que sentía, tenía verdadera importancia.
- No has de conformarte con este mundo tan cerrado, querida Serena. Nosotros venimos de ese lugar mágico que tú tan bien conoces.
Jeno parecía anestesiado… En sus delicadas y frías manos, sostenía una especie de caja muy similar a la que nos hizo viajar la última vez en el tiempo.
- Las personas de esta época no están aún lo suficientemente avanzadas para comprender estos avances… - Apuntó el joven maestro – A personas como tú, tan sabias y llenas de intuición, las tachan de locas y las encierran de por vida.
Asentí a aquellas palabras, mientras que mi mente racional, me empujaba a no creer absolutamente nada de lo que decían.
- Sabemos lo que piensas – Dijo Lorenzo – Esa forma tan sencilla de comunicación que utilizamos contigo, la aprendiste de nosotros… - Hizo una breve pausa – Bueno… De los seres.
Aquellas luces brillantes y aquellos seres gélidos y pálidos, no parecían provenir de mi  fantástica imaginación.
- Por supuesto que no, Serena – Continuó el Maestro, mientras me leía la mente – Esos seres somos nosotros mismos. Y tú aunque no lo sepas aún, provienes del mismo lugar al que ahora nos dirigimos.
Aquella aventura no podía estar pasando en la realidad.
Me asusté un poco ante las locuras de mis amigos, pero no me vine abajo y pregunté mis dudas:
- ¿Yo soy un ser como vosotros y aquellos que vimos en la otra realidad? – Pregunté asombrada.
- Sí – Dijo rotundamente Jeno – Y este lugar ya no te pertenece. Tu aventura comienza ahora Serena… En el otro lado. Aquel que viste a través del agujero de tu dormitorio. Ese sitio es tu casa.
Cerré los ojos con fuerza para abrirlos de improviso, deseando en una parte de mí, que todo lo escuchado y vivido en aquellos pocos minutos, hubieran sido un sueño…
Pero no fue así. Cuando abrí los ojos, pude ver claramente la figura de dos seres altos y esbeltos, que caminaban unos pasos por delante de mí, mientras accedían a un túnel lleno de luz blanca.
Sus manos huesudas y frías me arrastraron hacia ellos, y comencé a notar esa calma y relajación que había sentido dentro del agujero.
Nada tenía de nuevo importancia.
Nada la tiene ahora.
Aquellos seres “iluminados”, que me enseñaron tantos avances no vivían en mi cabeza, como quisieron hacerme creer.
Aquellos seres, son yo misma, y gracias a sus esfuerzos, hoy estamos aquí y vivimos rodeados de tanta magia.
Este otro lado parece eterno e infinito.
La torre ya no es un lugar físico y mi cuerpo ya no pesa.
Creo que es cierto lo que me dijo Jeno…
Mi aventura comienza ahora.
¿Te la vas a perder?
Hasta que nos veamos.
Besos para todos.

                                                                                              (Continuará…)
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6/11/13

“Absorbida En Un Mundo Mágico”

Hoy es el día en que mi aventura comienza.
Me he vuelto loca pensando que la torre ha sucumbido a los embistes de la racionalidad.
Sin embargo, hace pocos días, pude hablar con el maestro Lorenzo, que me dijo serenamente:
- Ni tú ni yo, formamos parte de esta realidad existente – Hizo una pausa para respirar profundamente – Ha llegado el momento de partir.
Con sus típicos andares, se acercó hasta mi cama y me agarró con fuerza de la mano.
- ¿A dónde iremos? – Pregunté con algo de intranquilidad – No me encuentro aún con suficiente fuerza para salir de mi encierro.
El anciano, al que conozco bien, me guiñó un ojo y me señaló que esperara.
Con prudencia, se incorporó y se dirigió a la puerta de mi habitación.
Entonces, con un leve susurro, me dijo:
- Los seres nos esperan Serena…
De la sorpresa, abrí tanto los ojos, que pensé que me estallarían.
- No puede ser – Dije – Jota me lo dejó muy claro. Nada de lo que he vivido ha sido real… Ya casi me lo estaba creyendo…
El jovial maestro, hizo un gesto con la boca para denotar su disconformidad.
- Nadie en la torre ha sabido decirme en estos últimos días, porque has estado tanto tiempo en silencio – Apuntó – Y apenas había ocasión me censuraban las ganas de venir a verte.
Aquellas palabras me desconcertaron mucho…
El maestro Lorenzo no tenía que pedir permiso a nadie para venir a mi cuarto. De hecho, siempre me dijeron que no podía porque estaba en la cueva o haciendo otras cosas…
Así se lo mencioné al sabio maestro.
- No creo que haya sido culpa de nadie – Afirmó – Yo hace mucho tiempo que ya no soy la cabeza visible de la torre.
- Pero… - Comencé a preguntar - ¿Cuántos días llevo yo encerrada en mi habitación?
Lorenzo bajó la cabeza con aflicción.
- Prácticamente desde que llegaste a la torre… - Suspiró – Hace ahora casi cinco años…
Convencida de que aquello era una broma, sonreí ante sus palabras.
Sin embargo, el gesto duro del anciano, me hicieron acallar mis risas.
- Serena – Dijo muy serio – Has estado mucho tiempo viviendo en tu cabeza… Y has creído muchas historias sin sentido…
- Claro – Dije con retintín – Y tú nunca has sido el maestro principal de la torre.
- Sí – Asintió – Eso sí pasó. Fui director del centro durante un tiempo… Hasta que tu locura me arrastró a tu mundo.
- ¿Del centro? – Pregunté con la voz casi atragantada.
- La torre no es lo que recuerdas… - Afirmó – La torre es un lugar creado en tu mente para evadirte de tus quehaceres diarios.
- Pero – Titubeé – Tú me estás diciendo que lo que he visto y sentido ha sido real… No lo entiendo.
En anciano me acarició el brazo, mientras me calmaba:
- Claro que sí. Muy real. En dos días saldremos del encierro e iremos con los seres. No te preocupes… Todo va a salir bien.
Hoy es ese día. Espero a Lorenzo con ganas.
Ya mismo todo volverá a ser real.
Os contaré que ocurre la semana próxima.
Hasta luego.



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30/10/13

“Soy Quién No Fui”

La oscuridad del agujero ha dado paso a una claridad inimaginable.
Miles de partículas han inundado la sala, llenando mi soledad de luz y de esperanza.
Algunos dicen que he estado fuera del mundo, desconectada del ahora.
Otros, me señalan como un objeto de investigación.
Serena ha estado marcando los ritmos de la torre en su cabeza. Todos sabemos que se ha creído igual de mágica que las enseñanzas ascentrales del lugar”.
Con media sonrisa, he asentido a todas las palabras insulsas y vacías de sentimiento.
Yo sé donde he estado y sé lo que he visto.
Nadie me podrá negar que mi realidad, haya existido.
Al igual que la realidad de los demás, mi forma de ver lo sucedido, ha sido única.
Quisiera poder explicaros mejor porque nadie ha podido afirmar de mí, que he vuelto del otro lado para quedarme más viva que nunca… Pero no puedo. Y creo que es porque muchos de los que ahora me observan como si no formara parte de su historia, se han acomodado en sus lujosos cuartos llenos de cachivaches e investigaciones atrasadas.
Dicen que los seres extraños no existen. Que nunca han existido.
Yo, por el contrario, afirmo que son y que serán protagonistas de estas paredes.
La luz mágica está en mi interior y os aseguro que una vez que se ha visto, no se puede olvidar ni renegar de ella.
Cuando las manos frías del ser, me sumergieron en su mundo, sentí la fuerza de la nada y lo asombroso del todo.
La materia no existe tal y como la conocemos.
Somos seres apagados porque no hemos encontrado aún las claves para encendernos.
Aparentar ser lo que no somos, nos convierte en seres huidizos y sin conexión.
Dicen que no he vivido muchas vidas antes que esta…
Yo os puedo confirmar, que mis aventuras han sido reales… Tan reales como estás letras que estás leyendo ahora.
Mi capacidad para comunicarme en el tiempo y el espacio, no tiene parangón.
Mis conocimientos no vienen de mí únicamente.
Lo sé desde hace mucho tiempo… Desde que sentada al calor del fuego de la gran chimenea de la posada, me imaginaba e incluso veía en mi interior, un lugar cálido y mágico, lleno de seres estrafalarios y amables.
Vivir en la torre no ha hecho más que confirmar mis sospechas de que nada es como aparece.
Ni la vida tal y como la conocemos, ni la muerte.
Nada de eso existe.
Tan solo somos reflejos de nuestra mente y de nuestras vivencias.
Yo sé que soy Serena, porque una vez me miré al espejo y no me pude reconocer.
Hoy os pregunto…
¿Os habéis dado ya cuenta de quienes sois?
Hasta pronto.



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23/10/13

“Volver a Nacer”

En una de las paredes de mi habitación, ha aparecido un agujero.
Al principio de la semana, el agujero era minúsculo. Apenas me di cuenta de él.
Pero, conforme han avanzados los días, el agujero ha comenzado a expandirse de tal forma, que mis miedos han aflorado a la superficie.
Debajo de mi cuerpo agazapado, hay una Serena viva y con ganas de oler el fresco aroma del bosque. Salir de mi cuarto, no ha sido fácil… Pero he conseguido evadirme.
Con mucho sigilo, he entrado en el agujero oscuro que inunda la sala donde duermo.
Detrás de la pared, todo es diferente. Aquí, no hay humedad ni situaciones que escapan de mi control….
Aquí, todo es paz y silencio.
Pienso que he estado acostumbrada a tener la vida de otros. Por eso, siento que este agujero es parte de mí… Se parece a mis sensaciones pasadas de encierro y locura.
En cierto modo, sé que no estoy orate… Sin embargo, y a pesar de todo, el hecho de haber vuelto a soñar con los seres extraños, me ha distorsionado si cabe, un poco más.
La otra madrugada, cuando abrí los ojos en sueños, una mano alargada y grisácea, atravesaba el agujero en el que ahora me encuentro.
El ser extraño, movió uno de sus dedos, animándome a acercarme a la pared.
Sin muchas ganas, pero sí con curiosidad, llegué hasta allí.
Cogí la mano gélida del ser y me atrajo a su mundo.
Un lugar lleno de silencios y calma. Allí, no había sitio para los recuerdos ni para los pensamientos.
Todo flotaba en un ambiente sosegado.
Sin mediar palabra, aquel curioso personaje, tocó el centro de mi frente.
Fue entonces, cuando me perdí.
Dejé atrás todas las vidas que había creído vivir, y me embarqué en el viaje del tiempo.
Sin saber por dónde estaba, mi respiración se hizo cada vez más lenta.
En un instante pensé que moría…
Sin embargo, lejos de estar muerta, me encontraba más viva que nunca.
Mis párpados comenzaron a moverse rápidamente y dentro del sueño lúcido, encontré al maestro Lorenzo.
Éste, lleno de bondad, me acurrucó en sus brazos:
- No has de temer nada – Me acarició el pelo – Las luces están aquí desde siempre, y nunca han querido acaparar el presente. Tú has visto la verdad... Y has presentido la continuación de la aventura…
Los silencios que el anciano intercalaba entre oración y oración, hacían que sus palabras sonaran mucho más serias y planas.
- Nunca dejes de soñar ni de creer en este otro lado – Lorenzo, apretó mi mano con fuerza y fue cuando desperté en la realidad, al percatarme de que esa mano era fría y sin vida.
Cuando abrí los ojos por completo, observé con sorpresa, que esas manos tan heladas, pertenecían a mi querido amigo Jeno.
Su compañía me hace bien. Y curiosamente, sus dedos largos y fríos, se asemejan mucho a los de los seres extraños.
Una vez comprendí que no estaba viva…
Hoy sé que he vuelto a nacer…
Besos para todos.



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16/10/13

“El Sueño de la Torre”


Jota llamó a mi puerta esta mañana:

- Amiga – Me dijo con tono silencioso - ¿Estás bien? Te traigo algo de fruta.

Aún sin plena consciencia de mí alrededor, asentí y dije un disimulado “”.

- Todos en la torre estamos muy preocupados por tu salud – Continuó – Desde que comenzaste a decir que veías luces brillantes y blancas por todas partes, no has sido la misma.

- He vivido muchas vidas – Dije casi sin voz – Y en muchos lugares a la vez. Creo que yo, ya no soy yo…

La titiritera se acercó precavidamente hacía mi cama.

- Me parece que Lorenzo ha pedido que vayas a verlo, en cuanto te encuentres con fuerza… No sé que ha dicho de una realidad oscura y paralela…

¿Podía ser verdad lo que decía mi querida amiga?

Mis vellos se erizaron y una parte de mi mente, me empujó a ir a buscar al anciano.

- Ahora está en la montaña – Señaló Jota – Con tu primo. Creo que han ido a recoger unos mapas o unas cartas antiguas enterradas en un agujero de la cueva…

Aquella historia me era familiar. Yo también había estado en aquella cueva.

- Los animales del bosque – Siguió hablando de modo jovial – Están estos días algo asustados… - Guardó silencio – Es como si presintieran algo malo.

Claro”, pensé en voz alta, “Los seres extraños nos observan y seguramente vendrán a llevarse la torre y nuestras vidas”…

- ¡Serena! – Exclamó Jota – Es a esto a lo que me refiero… No sabes cuando hablas para ti o cuando dices cosas sin sentido… Ni existen las luces, ni los seres de los que hablas… Nunca has visto nada de lo que dices…

Acurrucada aún en mi cama, me sentí de nuevo acorralada.

Aquella Jota que nos mantuvo secuestrados, amiga de los seres de la luz, fue real. Tan real, como que recuerdo a mis ancianos padres.

- Si eres capaz de mantener la compostura, podrás salir de tu habitación muy pronto – Me intentó animar mi amiga – Pero recuerda… - Me advirtió – No actúes como una loca… en la torre tienes ya demasiados detractores…

Ella misma”, pensé de nuevo, “Si fuera por mi supuesta amiga, seguiría aquí encerrada años”.

Parece que esta vez no dije a viva voz mis pensamientos y Jota decidió irse de mi lado, sin decir nada más.

- Volveré mañana – Cerró la puerta de un golpe seco y escuché como echaba las llaves – No te preocupes – Dijo desde el otro lado – Aquí estás segura.

No sé si lo que dice es cierto, pero yo sigo sintiéndome como un animal abandonado y herido.

La desaparición de la torre fue real. Lo recuerdo bien. Sé que esos recuerdos no me los he inventado.

Lorenzo quiere hablar conmigo…

Volveré a mis sueños, a ver si encuentro las respuestas a mis preguntas.

Hasta muy pronto.

 
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9/10/13

“Sobre Mis Pasos”

Regresé a la torre por el mismo camino por el que llegué la primera vez.
Aquella atalaya, me esperaba llena de vida y de sabiduría.
A pesar de las desdichas acaecidas durante los años, mi conciencia era clara.
Allí, en aquel lugar, tendría todo lo que siempre había deseado…
Vida, amor, conocimiento, aventuras…
Aquel rincón del universo, se abría ante mí como si de una hermosa flor se tratara.
La biblioteca, los largos pasillos, el silencio de las noches…
Recapacité en mis dudas y me di cuenta de que ya nada era como lo había deseado.
Desde pequeña, cuando vivía con mis ancianos y desaparecidos padres, en la posada de mi ciudadela, deseaba sentir experiencias nuevas. Quería ser como aquellos viajeros que se quitaban las sandalias y las botas, después de horas de caminatas.
A pesar de todo, la niña que fui nunca me animó a lanzarme al bosque.
Aquel oscuro y mágico lugar, estaba reservado para los más valientes y para los del género masculino… Si eras una niña o una mujer en aquellos lares, pocas cosas podías hacer… más que agachar la cabeza y servir a los que se pensaban más fuertes y poderosos.
Mi espejismo duró muchos días.
La creencia de que estaba siendo manipulada por seres extraños, dejó una profunda huella en mí y en mis amigos.
El nacimiento de los bebés, me atrajo a la realidad con tal fuerza, que me sentí minúscula y herida.
Acurrucada en un rincón de mi habitación, gemía cuando tenía hambre y gritaba si sentía miedo.
Era como un animal acorralado.
Nada ni nadie me hacía salir de mi trance.
Reconozco que todas esas situaciones se iniciaron desde mi interior.
Si yo no hubiera creído tanto en la magia y en la fuerza de los pensamientos, es muy posible que nada de aquello hubiera pasado.
Pero no tenía el suficiente coraje ni la suficiente voluntad, para volver a ser quien era.
Los miedos a no entender mi realidad, me hacían cada día más y más, silenciosa y apagada.
Nunca dejes que la pena se apodere de ti por completo… si lo haces… es difícil que aquellos que desean ayudarte vengan a rescatarte con cuerdas y palas.
Respirar hondo es una buena opción cuando estás perdida y sola.
Si sabes controlar las sensaciones que producen las horas muertas, podrás aprovechar al máximo tus capacidades de recuperación.
Pero por favor… no olvides que los seres y las sombras forman parte de tu vida y de tu muerte.
Comprende que nada es como aparece.
Tal vez (y digo, solo tal vez), si eres capaz de dejar de compadecerte, podrás elevarte por encima de las circunstancias y regresar a la torre como hice yo.
Os deseo lo mejor.
Hasta pronto.



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2/10/13

“Otras Realidades”

La desaparición de la torre, ocurrió de modo escalonado.
Primero se fueron difuminando las salas de color oscuro, luego las de color claro, hasta que les llegó el turno al comedor, a la biblioteca y a los dormitorios.
Lo supimos, gracias a una conexión telepática que tuvo la otra noche, el maestro Lorenzo, con Josué.
- Vivimos en un sueño – Decía mi primo – Nos hemos encontrando con miles de bucles en el tiempo y hemos sentido el frío inmenso de la oscuridad.
La desazón de la nada, nos ha envuelto por completo y hemos llegado a sentir las mismas sensaciones que los últimos habitantes de la torre.
- Creemos – Señaló Josué – Que somos el recuerdo de alguna persona. O tal vez su sueño…
El anciano maestro, nos lo contó al día siguiente a Jeno y a mí, con la voz entrecortada.
- No creo que estén en este mundo – Nos ha dicho – Siento que nuestros queridos amigos, han desaparecido…
Dormir a la intemperie nos ha dejado agotados a todos. Incluso a Jota. Ésta ha decidido dejar de salir a pasear ella sola, y se pasa las horas pegada a mí… Seguramente se habrá dado cuenta de la necesidad de unidad en estos momentos.
Aún así, Lorenzo consiguió reunirnos a Jeno y a mí, para contarle lo del sueño compartido y el extraño encuentro con la luz.
- Seres de otras realidades – Afirmó – Mucho más avanzados que nosotros, pero con una inquietud por conocer lo que desconocen…
Según el maestro, esa motivación es la que les ha llevado a intervenir en nuestro mundo, para hacerlo desaparecer.
- Si pudiéramos volver atrás en el tiempo – Se lamentaba esta tarde – Podríamos hacer que no nos manipularan.
No sé exactamente que tiene pensando el jovial anciano, pero me da a mí que no es nada acertado.
Le he visto cuchichear con Jota y mirarla fijamente durante horas.
- Esa persona no es real – Ha dicho – Es solo una proyección de nuestra mente.
El pobre maestro lleva demasiado tiempo sin sus cuidados diarios, y temo que su cerebro esté cambiando…
Si perdemos al más sabio de todos, tendremos serias dificultades para regresar al pasado o para conseguir restablecer la situación actual.
Lo último que he escuchado hace tan solo unos minutos, por boca de Lorenzo, es que Jota es un ser proveniente de la luz blanca…
No sé si realmente lo piensa o es que algo en su cabeza no va bien…
Espero que no sea nada y sobre todo espero que no sea cierto lo que afirma el anciano, porque si no será difícil volver a nuestra realidad.
Seguiré haciendo la cena.
Hasta pronto.



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25/9/13

“Una Historia Parecida”

Ratones y ratones llenaban las calles de mi ciudad amurallada.
Caminaba descalza sobre el barro frío y me lamentaba cuando nadie me veía, de lo lejos que estaba la magia de mi pobre aldea.
Supe que nada era como aparecía cuando una tarde, paseando sola por la calle principal (haciendo caso omiso de las normas y del recato por ser una chica), observé en el cielo una esfera luminosa a mucha distancia de donde yo estaba.
Nadie más lo vio. Todos (y digo, absolutamente todos), miraban a sus pies y al suelo que pisaban, sin levantar jamás la vista a lo que tenían por encima de sus cabezas.
Aquella noche, me sumergí en mis sueños, recordando la luz tan brillante y extraña. Hasta que me desperté…
La luz (al igual que en mi supuesto sueño compartido), entraba por una de las pequeñas ventanas de mi instancia. Y era más blanca que la nieve de las montañas cercanas.
Aquella experiencia, se borró de mi mente a los pocos días. Mientras tanto (ahora lo recuerdo), viví en una especie de halo mágico, que envolvía mi cuerpo y todo lo que hacía a lo largo de la jornada en la posada.
Mis padres no quisieron creer nada de lo que les conté. No paraban de trabajar en la sombría posada y no hacían mucho caso a la imaginación de su hija.
- Serena, regresa a tus tareas – Decía mi padre con tono suave – Sabes que si no, se te acumulan y luego estás demasiado cansada para nada más.
Porque eso si era cierto, mis padres, deseaban que tuviera una infancia feliz, a pesar de las circunstancias y del duro trabajo, y cada día dedicaban parte de su poco tiempo a jugar o a inventar nuevos platos para la comida del día siguiente, todos juntos.
Aquella luz vino a mi mente, justo la noche después del sueño compartido. Mis recuerdos me avisaron de que no era la primera vez que tenía un contacto de aquel tipo.
Aún no sabía que había ocurrido, pero por lo menos recordaba la luz y la sensación de calma inmensa que recorrió mi cuerpo desde que lo experimenté.
El Maestro Lorenzo no deja de hablar de su sueño. A pesar de que me dijo que no lo contara ni a Jeno, él no se ha aplicado el consejo.
Las noches, las pasa cerca de mí, diciéndome que espera que esa noche volvamos a soñar lo mismo, y nos despeje las dudas de lo que está pasando.
Yo tampoco sé lo que está pasando, pero sí sé que necesito ver a la verdadera Jota y a todos mis amigos de la torre. Jeno está más apagado que nunca. Tal vez porque se ha dado cuenta de la complicidad que hay entre el maestro y yo. No lo sé…
Espero desvelar esta noche el misterio, ya que hemos decidido contárselo a Jeno sin que la Jota que nos tiene presos, se entere.
Creo que lo conseguiremos, porque cuando Jota duerme (a pesar de su avanzado embarazo), después de no haber pegado ojo en dos noches, no hay nada ni nadie que la despierte. Bueno… por lo menos eso le pasaba a la Jota que yo conozco.
Voy a ver a Jeno.
Hasta luego.



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18/9/13

“Sueño Compartido”

Esta noche he tenido un sueño muy real.
Estaba en una gran habitación, rodeada de camas  muy bajas y de personas en ellas durmiendo.
Me he despertado dentro del sueño, porque una gran luz blanca (muy blanca), ha entrado por el balcón que había al fondo del cuarto.
Entonces me he levantado y al acercarme a mirar, me he sentido paralizada. Un ser alto, con la cara triangular y de color grisáceo me miraba desde el otro lado.
Al principio he tenido miedo, pero poco a poco se me ha ido pasando.
Lo siguiente que recuerdo es que, a pesar de estar la puerta del balcón cerrada, el ser se sentaba a los pies de mi cama, donde ya estaba yo desde no sé cuánto tiempo.
Al despertar he mirado a todas partes, sintiendo aún que estaba en mi sueño, hasta que he visto la figura del anciano Lorenzo, que preparaba el desayuno.
- No has dejado de gritar y de hablar en toda la noche – Me ha dicho el Maestro - ¿Has tenido pesadillas?
Le he explicado mi sueño real y su cara de tranquilidad se ha ido tornando en preocupación.
- No se lo cuentes a nadie más – Me ha dicho – Jota no se puede enterar de tal experiencia.
Hablando en voz muy baja, me ha dicho que lo que me ha pasado, es posible que no haya sido un sueño.
- Cuando fui a donde estaba la torre – Ha comenzado a decirme – Tuve una especie de desvanecimiento. No recordaba nada de lo que me había pasado, hasta hace un par de noches, que soñé lo mismo que tú has soñado hoy.
Convencida de que la casualidad no existe, me di cuenta de lo extraño de aquel fenómeno.
- A Jeno tampoco hay que decirle nada – Ha puntualizado – Ya que Jota tiene oídos en todas partes.
He asentido pero no me he quedado conforme.
Deseo contarle a mi amigo mi sueño lúcido. Necesito compartirlo con él y saber su opinión.
Hemos pasado por muchas aventuras juntos y sé que barajaría todas las hipótesis acerca de mis recuerdos de la noche.
- Hay que analizar el por qué tú y el maestro habéis tenido el mismo sueño – Me diría – Y si es por algo que comisteis o por algún motivo más extraño.
Sin embargo, estoy haciéndole caso al anciano… Por lo menos hasta que consiga despistar a mi supuesta amiga.
Jota sigue apuntándonos con aquel artilugio y a veces, se va sola al descampado cercano, en el lugar donde estaba el patio de la torre.
No sé cuándo podremos irnos de aquí. Espero que pronto, ya que la Jota de verdad me preocupa. No sabemos donde están ni mi primo, ni ella ni todas las personas que habitaban la torre antes de desaparecer.
Seguiré investigando el sueño.
Hasta luego.



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11/9/13

“Espiados”



Tuvimos que irnos del descampado cercano a la torre.

Aquella luz regresó una tarde y Jota se puso corriendo una especie de abrigo de piel de insecto, que había traído con ella.

- El agua nos dará una tregua – Dijo – Pero yo no me mojaré.

Sin miedo alguno, aquella mujer con la cara de mi amiga de la torre, pero con una personalidad completamente opuesta, nos deleitaba con sus grandes pensamientos…

- Un animal es mucho menos que un humano – Nos decía – No sienten dolor y por supuesto no tienen derechos…

La Jota de la torre, habría dejado de hablar con su otro yo, hace muchos días, ya que ella era una gran defensora de la vida natural y de los animales.

Nosotros sin embargo, no podíamos dejar de ser una piña.

- ¿Las luces que viste? – Preguntó Jeno a mi amiga - ¿Eran igual de brillantes?

Parece ser que, no sabemos porque, la luz hizo una visita a nuestra compañera, antes de salir de nuestro improvisado campamento.

- Creo que escuché voces dentro de mi mente – Dijo – Pero no eran más que iracundas idas de cabeza de la falta de nutrientes.

Es verdad que llevábamos muchos días sin alimentarnos adecuadamente. El río cercano apenas nos daba ya peces y los sembrados que teníamos la suerte de visitar, se estaban agotando.

- Cuando te vi la primera vez – Dijo Lorenzo a Jota – Pensé que eras una más… Alguien llena de dudas y de miedos.

Jota sonrió.

- Pero veo que me equivocaba contigo – Puntualizó – Eres una persona con recursos.

Aquella alabanza, nos sirvió para mantener nuestros estómagos llenos unos días y nuestras mentes relajadas, ya que Jota tenía los utensilios necesarios para pescar y hacer ricos pasteles de frutas.

- Es como si supiera que iba a venir aquí – Me susurró Jeno antes de acostarnos – Lleva tantos avíos que parece una excursionista más que una viajera del tiempo.

Asentí, mientras observaba la gran barriga de mi amiga.

- Va a ser madre muy pronto – Dije – Es posible que llevara todo eso por si pasaba algo.

Ni Lorenzo ni Jeno estuvieron de acuerdo en mi afirmación. De hecho, han dejado de fiarse de ella, si es que alguna vez lo hicieron.

- Es mejor que no nos escuche hablar – Expresó Jeno en voz muy baja – Estoy convencido de que nos está espiando.

Como si estuviéramos perseguidos por nuestras ideas, acallamos nuestras voces y comenzamos a reunirnos en silencio y a escondidas, hasta que Jota nos descubrió.

- Nada ni nadie en este mundo, puede hacer que yo no me entere de nada – Afirmó con fuerza – Ahora me vais a contar vuestros planes – Sacó un aparato alargado y brillante de su bolsillo y lo dirigió hacia nosotros – Si no queréis perecer en el intento.

Llevamos toda una semana, con Jota apuntándonos con ese artefacto y obedeciendo sus órdenes. Ni el largo y pesado camino hacía ninguna parte nos consuela. Veremos que ocurre.

Hasta pronto.


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4/9/13

“Seres Extraños”

- Una y otra vez se repetían los acontecimientos… Cada mañana era la misma mañana…

Así me contaba Jeno como la torre, había dejado de tener cabida en el tiempo y el espacio.

- Cuándo creíamos que nada podía ser peor, una tromba de seres grises, aterrizó en el patio central, diciendo que no éramos los elegidos.

Cuando escuché aquello la primera vez, pensé que mi querido amigo se había vuelto igual de orate que yo cuando estaba en la realidad pasada.

- Seres grises, altos y muy belicosos – Dijo Lorenzo, afirmando las palabras del joven maestro – Por eso muchos de los habitantes de la torre, que aún no se habían ido de aquí, cogieron las pocas cosas que les quedaban, y huyeron despavoridos.

Yo siempre había leído en los legajos de la gran biblioteca, que antiguamente, algunas personas de lugares supuestamente poco avanzados, habían conocido a seres de otros mundos, seres que solo los querían para hacer experimentos.

Aquellas hipótesis nunca fueron demostradas. Por lo menos, no en mi realidad.

Pero, allí estaban dos de las personas en las que más confiaba, mirándome a los ojos y contándome con detalle, sus encuentros con seres extraños.

- En el momento que decidimos desaparecer, uno de ellos, nos acompañó a la sala blanca del primer piso.

Jeno interrumpió al Maestro, para continuar él con la narración:

- Dijo que nos comprendía y que él no era como el resto de sus congéneres… Que deseaba ayudarnos.

Mis ojos estaban cada vez más abiertos… Y los de la Jota del pasado, más aún.

- Pero dejad de decir tonterías – Expresó sin remordimientos – Sois una panda de locos… Quién me mandaría a mí ser tan curiosa y seguiros…

Aquello que dijo mi supuesta amiga, lo pensábamos todos los presentes (que seguíamos siendo Lorenzo, Jeno y yo). Muchas veces en el día, nos recordaba el porqué no nos gustaba esa Jota de la realidad que me tuvo secuestrada.

- Chalados – Decía con desprecio – Me gustaría que el doctor del hospital os viera ahora…

Susurraba todo el rato, con un chascarrillo a todas horas, entre los dientes:

- Cuando vuelva lo contaré y llevaré pruebas de lo locos que estáis…

Sin la torre y viviendo en un desolado descampado, los nervios estaban a flor de piel.

- La luz brillante desapareció y nos dejó en la más completa oscuridad – Gritaba mi mejor amiga de la otra realidad – Si por lo menos hubieran tenido la decencia los supuestos seres grises, de darnos algo de comer…

Aquella inmensa luz que nos recibió el primer día, nos dejó solos a las pocas horas.

Creo que Lorenzo pudo contactar de nuevo con los seres extraños, pero cuando regresó de su aparente encuentro, no nos dijo nada.

- Era un relámpago – Dijo sin pestañear – Nada de lo que tener miedo.

Jota se carcajeó y disfrutó por varias horas de llevar la razón.

- La calma que precede a la tormenta – Cantaba cada pocos minutos – Os lo dije… Os lo dije…

Aún estamos esperando que una chispa de vida regrese a donde estamos. Sin la torre, sin la gran luz y sin nuestros amigos, no creo que podamos sobrevivir mucho tiempo aquí sin movernos.

Hasta luego.
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