24/4/13

“Caminado Hacía Atrás”


Hoy me he dado cuenta de lo lejos que resulta mi vida en la posada…
Hace más de cuatro años que me fui de la aldea y sin embargo, siento como si hubieran pasado siglos.
Los inventores del pasado pusieron las bases para este presente… aún así, mucha información se perdió por el camino…
Eso creo que es lo que me está pasando a mí…
 Muchas veces me he preguntado qué habría ocurrido si no llego a venir a la torre con mi primo…
Seguramente ya no sería la Serena que soy… y es muy probable que los acontecimientos de la ciudadela hubieran acabado con mi existencia…
No habría conocido los viajes en el tiempo y el espacio, ni tampoco a Lorenzo, Jeno ni a Jota… Y por supuesto no habría realizado tantos viajes hacía otras épocas…
 Hace tiempo que los habitantes de la torre, han dejado de estar nerviosos… En su lugar, una calma casi utópica recorre los pasillos.
Desde que Juan nos dejó, varios alumnos han dedicado su tiempo a investigar la tecnología del pasado.
Un grupo grande, casi vive en la biblioteca y en la sala azul donde Juan impartía sus clases…
Esta mañana he ido a verlos.
Me sorprende, las ganas que tienen de aprender y de averiguar cómo eran las cosas en épocas remotas (o antiguas, como muchos jóvenes las llaman)…
Hasta yo, que sigo siendo joven, parezco algo retrasada ante su ímpetu.
Estoy contenta de ver a los estudiantes tan motivados.
Algunos creen que el sueño de Juan fue conmigo, y cada vez que les veo o me cruzo con ellos por los pasillos, vienen corriendo a darme abrazos y las gracias por traer al científico viajero…
Yo aún no sé lo que soñó Juan, pero sé que pronto lo sabré…
He decidido intentar ir a su presente, con o sin ayuda de mis amigos y maestros.
Necesito reconocerme en el pasado y continuar caminando…
Mirando siempre hacia atrás.
Hasta luego.


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17/4/13

“Silencio Sin Vida”



El universo se cerró sobre sí mismo y dejó de respirar.
Como buenos estudiantes, navegábamos todas las semanas en las clases de la torre, sin muchas expectativas de tener experiencias realistas de lo que nos enseñaban…
Hasta que llegó Juan con sus historias sorprendentes de otra época, llena de misterios tecnológicos y de investigaciones incipientes.
- Todos somos descubridores – Gritaba esta mañana en una de las salas azules – Y todos y todas, tenemos la posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Desde que el nuevo habitante de la torre nos imparte clase, no hay estudiante que no prefiera sus charlas a las largas e inacabadas lecciones de Teodora… Una mujer muy sabia y anciana, que dedica prácticamente todas las horas a respirar de modo consciente.
- Si algún vez queréis ser felices de verdad – Dice siempre Dora con voz apacible y serena – Respirad, respirad sin miedo.
Las luchas internas de algunos maestros son dignas de aparecer en las revistas de la gran biblioteca… No hay violencia ni desagravios, sino discusiones cargadas de sentido y respeto.
- Soñé con una chica de la torre – Dijo Juan casi al finalizar su clase de hoy – En realidad no fue un sueño… Para mí, fue algo tan vívido que pensé que era real… Lo estuve pensando hasta que desperté…
Todos permanecimos en silencio.
- No recuerdo el rostro de aquella persona… - Continuó – Sé que era joven y con el pelo largo. Permanecía en el cabecero de mi cama… Observándome…
Fue cuando el murmullo se hizo patente en la sala.
- De donde yo provengo nunca habría contado tal cosa – Casi susurró – Me habrían tomado por loco – Su sonrisa alegre y sus ojos llenos de brillos, nos trasladaban a un lugar cálido y mágico, lleno de tranquilidad.
Muchos sonreímos.
- Serenamente… - El científico me buscó entre la multitud y guiñó un ojo – Sé que aquella experiencia fue real y sobre todo muy positiva… Aunque – Guardó silencio – Me asusté al principio…
Asintió con la cabeza, acompañando su gesto con los brazos hacia arriba.
- El pasado se ha esfumado – Dijo – El futuro no existe… Vivo en una burbuja de realidad que me arropa cada noche…
Lorenzo entró entonces en la sala.
- Me he de marchar ya… - Señaló con tono de pena – No es un adiós… Es un hasta pronto.
Miramos boquiabiertos al Maestro Lorenzo… Éste se acercó rápido a Juan y le cogió de su brazo derecho.
- Es posible que volvamos a ver a nuestro invitado – Afirmó Lorenzo – Pero por ahora, creo que he hallado la forma de que regrese a su época…
El silencio congeló el ambiente, como si un gran cuchillo afilado nos hubiera arrancado un poco de nuestra vida…
Nada ni nadie existe ya.
El universo se pierde.
Todos somos sombras y observadores de lo sucedido…
Os seguiré contando.
Hasta pronto.

   


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10/4/13

“Negando La Tecnología”



La oscuridad de los viajes en el tiempo y el espacio, que los antepasados más remotos tenían, parece desaparecer con las historias que Juan nos cuenta.
El nuevo habitante de la torre, desde hace un par de semanas, es sin lugar a dudas un libro abierto…
A pesar de que su forma de hablar es algo distinta a la nuestra, le entendemos muy bien.
- Nunca he tenido problemas para decir las cosas como son… - Decía esta mañana, en una de sus multitudinarias charlas – Y a pesar de las dificultades de mi época para desarrollar investigaciones científicas, siempre encontramos las vías para solventarlas…
Juan habla con una rapidez asombrosa. Parece que no necesite respirar cuando lo hace…
- Cuando mis compañeros de trabajo y yo, nos dimos cuenta de lo importante que era lo que teníamos entre manos, decidimos dar un paso más…
La respiración de Juan era intranquila y parecida a su forma de hablar… sin pausas…
- Sin planearlo – Gritaba sin necesidad de amplificadores de la voz – las variaciones que calculamos en el laboratorio para plegar el tiempo y hacerlo asequible a nosotros, se convirtieron en realidad cuando me monté aquel día en mi moto.
Juan nos ha enseñado el dibujo de su medio de transporte…
Realmente aquí conocemos algo similar a esa máquina, pero no anda sola… como sí lo hace la moto del pasado.
Es curioso como esas personas sabían esa alquimia tan avanzada, y sin embargo, aun no supieran manejar la mente… Así nos lo dijo Juan:
- Casi nadie en mi presente, utiliza la telepatía como aquí… Todo lo hacemos a través de maquinas externas a nosotros… Lo cierto – Juan respiró lentamente – Es que lo más lógico es aprender primero a controlar nuestra mente e intelecto y luego… - Dejó de hablar – Sin embargo… - Continuó – La tecnología nos ayudó mucho a comprender ese gran desconocido que es nuestro cerebro.
Hubo un cierto murmullo en la sala.
Más de un estudiante levantó la mano, para hacer miles de preguntas al nuevo visitante…
Pero Lorenzo, hizo un gesto con la mano y dejaron que Juan continuara hablando:
- En algún momento – Dijo algo apesadumbrado – Veo que nuestros avances desaparecerán…
Parecía triste aunque animado…
- No obstante, eso tal vez signifique que estaremos más abiertos a los que pasa en nuestra psique…
 El debate está abierto.
Muchos no estamos de acuerdo con que la desaparición de las tecnologías nos ha traído solo cosas buenas…
Otros asienten ante los que afirman, que los desarrollos mentales y los viajes en el tiempo y en el espacio, no habrían sido posible si la maquinaria avanzada no hubiera desaparecido…
Juan es un claro ejemplo en contra de los negacionistas de los avances tecnológicos…
Él está aquí, ¿no? Y es del pasado más remoto… dónde la tecnología estaba a la orden del día…
Tal vez haya venido porque aún seamos capaces de modificar la historia…
Ojalá sea así…
Hasta luego.



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3/4/13

“La Luz Blanca”


Es curioso cómo me ha perseguido la luz blanca y cegadora en casi todos mis sueños reales.
Desde que salí de la aldea, comencé a tener sueños lúcidos y a viajar desde donde estaba, sin moverme un ápice.
Es como si la magia no hubiera querido entrar en Tierra Opaca, y las murallas que rodeaban la ciudadela rechazaran todo lo mágico y lleno de luz.
Reconozco sin embargo, que algunas veces siendo yo pequeña, recuerdo haber tenido sensaciones de presencias y escalofríos, mientras estaba en mi cama antes de dormir…
Mis ancianos padres me acurrucaban en sus brazos, mientras me cantaban alguna canción con sus labios pegados…
“El pasado es el ahora”, he escuchado esta mañana en sueños. La voz ha sido tan potente, que he despertado de un salto.
Cuando he abierto los ojos, he vuelto a ver la luz blanca y brillante, en una esquina de la habitación.
“Magia, magia”, habrían gritado los aldeanos de mi tierra, “Habrá que decírselo al mandatario de la alta montaña… nadie puede ser ni hacer algo que no existe”.
Con sus voces planas y agotadas por el paso de las calamidades, los vecinos de mi ciudadela, me habrían llevado sin pensarlo a ese al que han de tener miedo…
“Serena…”, me habría comenzado a decir, “Nada de lo que sientes u oyes, tiene sentido en Tierra Opaca… Necesitas corregir tu comportamiento. La magia no existe”.
He respirado tranquila esta mañana, al observar mi cuarto con detenimiento…
Aquí sigo… en la torre, rodeada de aventuras y seres mágicos…
Con un nuevo inquilino del pasado más remoto y disfrutando de largas veladas escuchando sus historias.
Aún no sabe como regresar a su tiempo…
Pese a todo, dice no tener miedo y sabe que todo lo que él haga en este presente, será importante para el suyo.
- Hacía tiempo que no teníamos materiales para desarrollar algo tan espectacular como lo que me ha pasado – Dijo anoche mientras cenábamos – De donde yo vengo – Hizo una larga pausa – Vivimos con los pies en el cielo… nada tiene sentido. Allí han dejado de estudiar para avanzar, han dejado de lado las ayudas para desarrollarnos por completo… - Sonrió – Veo que aquí todo es al revés… lo importante se subraya con creces… estoy contento de haber “aterrizado” en vuestra época…
Lorenzo está siendo un buen anfitrión. Está todo el rato pendiente del nuevo visitante… Dice que es tan importante que ni él mismo sabe lo sustancial que es…
- Tenemos que aprender mucho de él – Me ha dicho hace un rato el Maestro – Es una de las personas que pueden darnos luz en muchas materias oscuras del pasado…
La luz…
La luz blanca y mágica que viene a visitarme entre sueños…
Creo que esa energía forma parte de mi misma… es algo que aún no puedo explicar bien… pero sé que dentro de ella, se encuentran todas las presencias y mágicos recuerdos de mi infancia en la posada.
He quedado con el viajero… me va a dibujar eso que le hacía desplazarse en su presente… Moto, dice que se llama…
Ya os la enseñaré.
Hasta luego.


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