28/8/13

“La Espiral de Tiempo”

¿Todo había sido un sueño?

Estuve en mi habitación de la torre, o eso pensaba.

Cuando abrí los ojos, vi un relámpago que cayó cerca de donde había estado la torre.

Aquella escena la recordaba. La había leído.

Yo misma, atrapada en un terreno casi mágico, pero lleno de caos por todas partes.

Las luces del cielo se habían apagado. En su lugar, una neblina grisácea lo rodeaba todo, y yo me sentía cada vez más y más mareada.

- Los efectos de los medicamentos de la realidad donde has estado tanto tiempo, están haciendo mella en ti – Lorenzo me hablaba y me sostenía a la vez – Creo que hemos llegado tarde.

Cabizbajo, me ayudó a sentarme a un lado del camino, mientras él se quedaba de pie, observando la catástrofe.

- La espiral de tiempo – Susurré – Hubo un instante que pensé que era producto de mi imaginación.

Aturdida, apagada y sin rumbo, cerré los ojos.

- No es momento de dormirse – Jota gritaba más que de costumbre – Y no te creas que porque sea verdad todo lo que contabas, no estoy enfadada contigo.

La Jota de la realidad de la que venía, estaba a nuestro lado. Lo curioso, es que su rostro había cambiado. Poco a poco se estaba pareciendo a la Jota que yo conocía. Al igual que el Maestro y Jeno.

- Nos siguió y la dejamos – Expresó Jeno moviendo la cabeza – No puede ser. Las dos realidades no se pueden mezclar.

- Yo estoy peor que vosotros – Dijo Jota, aún con el mal carácter de su época - ¿Esto no era un paraíso, Serena?

Enfadada, mi supuesta amiga, que había tenido la brillante idea de seguirnos, se sentó al otro lado del camino.

- Y no me digáis que esto es el cielo, porque no cuela – Vociferó – Necesito volver a mi casa pronto, dejé muchas cosas sin hacer antes de que vengas los bebés.

Mientras se acariciaba la barriga, las sombras y la tormenta que nos rodeaba, se fue difuminando.

En su lugar, una gran luz blanca y ovalada, se vio muy cerca de las últimas nubes.

Todos nos miramos sorprendidos. Había tanta claridad, que parecíamos otros.

- Es parte de la broma, ¿no? – Quiso saber la iracunda Jota – ¿Con qué me habéis drogado?

Jeno la miró pero no dijo una palabra.

Yo seguía aturdida y sin poder moverme.

Así que el maestro Lorenzo, decidió adentrarse en donde antes había estado la torre.

- Quedaros aquí – Nos ordenó – No tardaré. Necesito comprobar algo.

Sin más palabras, nuestro guía, se adentró en la curva que daba a la entrada de la torre.

Nos quedamos desolados.

La luz no se iba y empezaba a molestar.

- Una vez yo presencié un fenómeno algo curioso en mi realidad – Dijo Jota, algo más tranquila – La claridad que yo viví, precedió a una tormenta impresionante en las costas donde pasábamos las vacaciones.

Respiró profundamente.

- No queráis saber que pasó luego – Hizo una pausa – Porque os desanimareis más… Si cabe…

Un silbido nos puso en alerta a los tres.

Lorenzo nos llamaba insistentemente.

Así que fuimos tras él.

Os seguiré contando.

Hasta pronto.

 
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21/8/13

“Un Cambio Necesario”

Cuando aquellos dos hombres se me acercaron, sentí miedo.
Sus pasos eran firmes e iban bastante rápido.
Creo que dijeron mi nombre: ¡Serena!
El pavor que tenía no me paralizó, y a pesar de todo, comencé a correr por los largos pasillos del centro.
Si me atrapaban no volvería a poder escapar.
- Serena tienes que parar – Escuché decir a una voz joven de hombre – Queremos ayudarte.
Llevaba muchas horas sin dormir y sin comer. Había tenido que salir de mi escondite para ir a un cuarto de baño. Tuve la suerte de que no me crucé con nadie… Tal vez porque era fin de semana y muy de madrugada.
Mis amigos de esa realidad, decidieron dejar la búsqueda en el hospital y centrarse en los alrededores. Seguí escuchándolos desde dentro de mi guarida:
- Serena no es capaz de ir sola a ninguna parte. Siempre fue muy dependiente – Cuando oí aquello, supe que no estaban hablando de mí. Por supuesto que no. Yo siempre quise ver mundo, salir de mi ciudadela y aprender nuevas cosas – Es tímida y muy perezosa…
Mi amiga Jota (aunque de amiga tenía solo el nombre), solía criticar a todo el mundo… aunque fueran personas importantes de su vida. Y sí de los que hablaba no estaban presentes, se explayaba en detalles, muchas veces morbosos.
- Yo creo que fue por el trauma que tuvo de pequeña – Escuché decirle a uno de los cuidadores, antes de salir del armario donde me escondía – Era una pobre mosquita muerta, que siempre se lamentaba por todo…
Ni mis pies ni mis piernas, me respondían, así que pronto aquellos dos hombres me alcanzaron.
- Serena – Dijo el más viejo – No huyas de nosotros. Ya estamos aquí.
Como si estuviera en un largo sueño del que es difícil despertar, esas dos personas dijeron que eran Lorenzo y Jeno.
- ¡No sois vosotros! – Exclamé – Vuestras caras, vuestras voces…
Susurraba cada vez más, pensando que la gente del centro, estaba intentando engañarme.
- Soy Lorenzo, querida – Dijo el Maestro – Nos ha costado mucho encontrarte… - Guardó silencio – Por lo menos tres meses.
Sorprendida ante aquellas palabras, caí rendida al suelo.
Mi mente entonces, naufragó sin remedio, y dejé de pensar y de sentir.
Cuando desperté, lo primero que vi, fueron las luces de mi habitación en la torre.
Las luces y sombras que se formaban en el techo de mi cuarto, eran especiales. Había  colores en la torre tanto de día como de noche.
- Ya estás en casa – Escuché decir a alguien conocido – Relájate y descansa.
Mis ojos se cerraron de nuevo.
Habían sido días muy duros y no podía mantenerme despierta.
- Cuando estés mejor, vendré a hablar contigo.
Como si una gran fuerza me empujara hacía el sueño, mi cuerpo se desvaneció junto con mis pensamientos. Dejé de ser. Dejé de luchar.
Hasta luego.



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14/8/13

“Huida”

Estoy reticente a sanar. O eso escuché decir a Jota mientras charlaba animadamente con uno de mis cuidadores, como si no estuviera delante.
- Es cabezona. Siempre lo ha sido. Desde niña… - Dijo.
Y fue entonces cuando supe que la Jota de esta realidad, me conocía desde que nací.
- Es una persona muy fuerte, pero terca como ella sola. Creo que le hace falta un buen empujón…
Las palabras de mi supuesta amiga no me ayudaban. Al contrario. Me hacían sentir invisible y más extraña en aquel lugar.
- Nadie la ha visto desde anoche. La búsqueda se está haciendo interminable – Aquellas últimas palabras las escuché encerrada en un armario viejo de uno de los largos pasillos del hospital – Dicen sus amigos que no puede haber ido muy lejos… Y aún así, no damos con ella – Las voces se fueron perdiendo en la lejanía.
Decidí escapar de mi habitación, cuando conseguí una comunicación telepática muy fuerte con Jeno y Lorenzo:
- Hace días que no podemos más. La espiral de tiempo nos está consumiendo… Necesitamos una solución… Tienes que tenerla tú.
Lorenzo seguía con sus ganas de solventar esa situación tan rocambolesca. Sus palabras me sonaban al Lorenzo de otras aventuras, a aquella persona misteriosa y mágica que era.
- Apagaste el televisor y no te localicé en el móvil – Las conversaciones del presente en que me encontraba desde hace semanas, eran del todo variopintas.
- Un correo no es gran cosa para encontrarla, pero si lanzamos correos masivos y lo movemos por las redes sociales, tened por seguro que la paciente aparecerá.
Los cuidadores, trabajadores del centro e incluso alguno de mis llamados amigos, decían esas cosas muy cerca de donde yo estaba. Creo que me metí en el armario del pasillo más transitado de allí. A pesar de que tenía hambre, había aprendido en la torre a manejar mis estados fisiológicos a través de mi mente. Y estaba funcionando. Bueno casi… Menos por la necesidad imperiosa que tenía de ir al cuarto de baño. Litros de un líquido transparente, entraban todos los días y a todas horas, dentro de mí, por medio de una afilada aguja clavada en uno de mis brazos.
- Es curación – Me decía mi primo para intentar convencerme – Tienes que aguantar un poco para poder estar buena. Si te tienen que pinchar es por tu bien.
Por mi bien... Que historias se inventan los de esta realidad. En la torre la sanación es sanación y no dolor añadido… Y si aguantamos algo solemos caer enfermos, ya que vamos en contra de nuestra naturaleza… La Jota de allí lo sabe bien. Es la persona más conocedora de ese mundo que conozco… Y que diferente es la Jota de aquí…
Llevo ya varias horas en la misma posición y no sé cuánto tiempo podré controlar mi cuerpo y mi mente. Por lo menos ya no escucho personas pasar por el pasillo. Espero que Jeno y Lorenzo hayan cumplido con su parte y estén de camino hacía aquí.
Os seguiré contado.
Hasta luego.



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7/8/13

"Contacto con la Torre"

Escucho la música y los cánticos de la torre.
Alrededor del patio, un grupo de estudiantes recién llegados, charlan animadamente de los colores de las salas.
- La sala blanca es peligrosa – Se oye decir a un veterano – Si no tienes las cosas claras, no saldrás de ella en días…
- Sin embargo son las mejores… Para mi gusto – Sin duda aquella era la voz de Jeno – Si crees que algo puede ocurrir, es el mejor lugar para intentarlo.
En mi entorno más cercano, ya no hay ruidos extraños ni silencios artificiales prolongados.
Mi cabeza me está ayudando a continuar cuerda.
Nada ni nadie sabe lo que te ocurre, Serena”.
Mi voz interior es cada día más fuerte e intuitiva.
Por eso, tienes que ser cauta. No levantes la más mínima sospecha sobre tus viajes”.
Parece que por fin alguien me escucha… Aunque sea yo misma.
Al aislarme del mundo, entre comillas real, he podido recuperar un poco más la telepatía con los habitantes de la torre.
- En un hospital – Le he transmitido a Lorenzo desde mi cama recién aseada – Y personas del pasado con batas blancas, entran muy de vez en cuando a ver como sigo…: “¿Qué tal Serena, cómo sigues hoy?”… Son sus palabras iguales día tras día… Lo sorprendente, es que nadie tiene real interés en conocer como estoy…
- Serena, el doctor ya está aquí – Jota me ha sacado de golpe de mi mundo – Quiere verte y tienes que estar espabilada. Venga – Me ha dado un vaso con una líquido oscuro dentro – Tómatelo sin rechistar y abre los ojos…
La Jota de esta realidad, es autoritaria… Siempre me está dando órdenes o regañando… Por lo menos, eso intuyo cuando levanta tanto la voz hasta para despedirse de mí:
- Hasta dentro de dos días amiga – Gritó hace una semana desde la puerta – Recuerda… Pórtate bien… Come y bebe… Y no preocupes al personal.
Reconozco que yo no estoy haciendo nada para integrarme… Al contrario.
Sentir lo irascible que están todas las personas que me rodean, no me da tranquilidad (como ellos, por otra parte, quieren que esté… Tranquila y obediente). Sino que todo lo contrario… Absorbo sus sentimientos y sensaciones como si fuera una esponja y eso me debilita…
Imagino que aún no han aprendido a canalizar la energía de dentro hacía afuera y transformarla en fuerza y vitalidad… Muchos siguen atados al blanco o negro… Si eres activo no puede evitarlo: “Es que soy así… Qué le voy a hacer” (dicen).
Sin embargo, no pierdo las formas, hago mi papel todos los días y actúo como se espera que lo haga…
Al fin y al cabo, Lorenzo dice que me va a ayudar a salir de aquí. Y que si no puede, vendrá a llevarme con él.
Le espero con los brazos abiertos.
En poco tiempo volveré a casa.
Hasta pronto.

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